Mauricio Romero
La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) dio un preocupante aviso que podría significar que el caso Rodrigo Ares de Parga acabaría archivado, en un tácito indulto al aún presidente de Pumas.

 

Nieto-FMFEl 29 de octubre, tras la emisión de Aristegui en Vivo en la que se comentó que la salida del empresario se debe la difusión de la apertura de una investigación en su contra por las autoridades federales (https://m.aristeguinoticias.com/2910/mexico/salida-de-rodrigo-ares-de-pumas-se-da-tras-revelarse-investigacion-de-la-uif-por-lavado-mauricio-romero-video/), el área de Comunicación Social de la UIF envió un mensaje en el niega que haya algún expediente relacionado con el próximo expresidente del club auriazul. La comunicación fue privada, por Whats App.

 
Hasta ahora, la Unidad no ha hecho ninguna aclaración pública sobre el tema: Santiago Nieto se ha mantenido en silencio. Nada dijo después de que Ignacio Suárez diera a conocer la investigación, el 17 de octubre, en su columna del diario Récord (https://www.record.com.mx/columnistas-ignacio-suarez/investigan-al-club-universidad-nacional); nada replicó tras la publicación de la reportera Alejandra Benitez, el 25 de octubre, en Cancha de Reforma, en la que brindó más detalles, incluido el nombre de Enrique Graue como uno de los protagonistas de la historia, más la aseveración de que el caso ya está en manos de la Fiscalía General de la República.

 
Ni con un comunicado de prensa, ni siquiera con un trino en Twitter, la UIF desmintió haber iniciado una pesquisa contra Ares de Parga, el abogado Jorge Espinosa de los Monteros y el recién redesignado Graue Wiechers. No fue sino hasta después del breve comentario ante los micrófonos del noticiero de Carmen Aristegui que envió el mencionado recado privado.

 
Tampoco Rodrigo Ares de Parga refutó que esté metido en un berenjenal. Después del destape bien pudo exigirle a la UIF que negara públicamente tales señalamientos para así limpiar su imagen. En lugar de eso, actuó como tantas figuras públicas en su situación: renunciar al cargo –privado, en este caso, lo cual hace aún más notable el gesto– sin mencionar los motivos. Irse, sin más, fue la respuesta del empresario ante las acusaciones hechas públicas.

 

Casas Ares
Para mayor extrañeza, desde septiembre el propio Nieto Castillo admitió ante los medios de comunicación haber detectado posibles operaciones de lavado de dinero en clubes mexicanos, lo cual obviamente quiere decir que hay investigaciones abiertas.

 
Entonces, ¿por qué negar en corto, con la informalidad de un mensaje de celular, la existencia del expediente? No hay que olvidar que en otros asuntos sí ha emitido rectificaciones.

 
La Unidad adscrita a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público no desmintió haber recibido las acusaciones sino la existencia de un seguimiento. ¿Ello quiere decir que ante lo que la misma UIF detectó así como ante los documentos recibidos sobre el presunto enriquecimiento de Ares de Parga, sus adquisiciones y construcciones, su relación con el rector, sobre la pequeña empresa encargada de los derechos de imagen y los traspasos de los jugadores, entre más acusaciones, la respuesta de la Unidad fue no abrir ninguna investigación?

 

Evidentemente, la primera intención es evitar que se toque el tema en un medio con el impacto como el que tiene Aristegui Noticias. ¿Tal es su preocupación por el buen nombre de los implicados?

 

Santiago Nieto ya había dado clarísimas muestras de su interés por el honor y la reputación de los empresarios del balón. Así lo ha dejado claro ante el Instituto Nacional de Transparencia y Protección de Datos al defender la cerrazón de la UIF sobre casos en los que las empresas futbolísticas hayan estado inmiscuidas.

 
Durante el año pasado, se le pidió a la UIF información estadística sobre el número de expedientes relacionados con los clubes de futbol, desde 2012. Nieto Castillo en persona contestó que la unidad no era competente a pesar de que en el artículo 15 del reglamento interno de la Unidad de Inteligencia Financiera deja claro que entre sus atribuciones está el integrar expedientes sobre presuntas operaciones con recursos de procedencia ilícita así como de las estructuras financieras de las organizaciones que las realizan.

 
Periódicamente, a través de su cuenta de Twitter, Santiago Nieto hace pública información sobre acciones realizadas por la UIF: trina abiertamente sobre los bloqueos de cuentas bancarias de personas y organizaciones plenamente identificables. Empero cuando de los miembros del futbol mexicano se trata, el actual titular de la Unidad retoma las clasificaciones hechas durante el peñismo, a pesar de estas fueran desechadas por el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai).

 
En 2016, este reportero pidió a la UIF datos sobre los expedientes vistos desde 2012. El órgano, entonces a cargo de Alberto Baz Baz, respondió clasificando la información. Se acudió ante el Inai para impugnar la reserva, y tras revisar el caso el Instituto ordenó la entrega de la información (recurso de revisión 1359/16).

 
“Después de haber realizado una búsqueda exhaustiva en los archivos de cada una de las unidades adscritas a la Unidad de Inteligencia Financiera, (…) se desprende un resultado de cero averiguaciones que involucren a los equipos afiliados a la Federación Mexicana de Futbol Asociación”, asentó aquella vez la UIF, obedeciendo el mandato del Inai. Lo mismo contestaron la Dirección General de Delitos Fiscales, la Dirección General de Delitos Financieros y Diversos y la Dirección General de Control Procedimental: nada de averiguaciones no obstante que en el sexenio de Enrique Peña Nieto se dieron casos de presunto lavado de dinero ampliamente difundidos como los de Oceanografía-Amado Yáñez-Gallos Blancos-Delfines de Ciudad del Carmen o Luis Armando Reynoso Femat-Necaxa.

 
“168 de 312 instituciones (futbolísticas) tienen su sede en alguno de los 18 estados donde están presentes los grupos delictivos más importantes de México” (Iván Pérez, Los equipos de futbol son usados para lavado de dinero del narco, dice Financial Action Task Force, 11 de agosto de 2017). A pesar de todo ello, las autoridades de entonces certificaron su desinterés en el tema.

Nieto-Bonilla

 

Santiago Nieto pudo retomar lo asentado en la resolución 1359/16 que ordenó abrir la información, pero prefirió escudarse en otro recurso que validó la secrecía de los trabajos de la UIF (RR 8613/17, resuelto por Oscar Guerra Ford también a partir de otra solicitud presentada por el autor).

 
Pronunciarse sobre la existencia o inexistencia de documentos –así sean de una investigación concluida– podría “afectar el prestigio de las empresas que aparezcan en los reportes y avisos”, considera formalmente la actual Unidad de Inteligencia Financiera. La honorabilidad, el respeto y hasta la imagen de los propietarios de la pelota debe prevalecer sobre el derecho de acceso a la información, argüían la UIF peñista y el comisionado Guerra Ford en 2017; en 2019, Santiago Nieto comparte tal criterio.

 

Eso sí, el titular de la UIF respaldó públicamente a los dueños de la Femexfut. Los presentó como colaboradores, ni más ni menos. Además, no olvidemos que el caso de los dobles contratos destapado hace más de un año en Veracruz quedó impune (https://m.aristeguinoticias.com/0412/mexico/tiburones-del-veracruz-millones-del-gobierno-de-duarte-y-dobles-contratos-sin-sancionar/).

 

El tiempo corre, diversos temas estremecen la vida pública mexicana, y los casos se van enterrando en el devenir cotidiano. Por lo pronto, el de Ares de Parga-Graue-Pumas cabalga hacia el olvido, cuyo horizonte es la impunidad. De tal gravedad es el mensaje enviado por la UIF.

Ares-Graue

Fotos: Ignacio Suárez, Milenio, Dalepumas, LigaBBVAMX, El Universal, Infobaedeportes, El Heraldo.

mauromero@comunidad.unam.mx

La maroma quesque leninista

Publicado: 31 julio, 2019 en Uncategorized

Mauricio Romero

Hay una maroma que no es la burda tontería con la que los obradoristas creen poder marear a cualquiera sino que está dirigida por quienes se dicen la izquierda simpatizante del gobierno de Andrés Manuel López Obrador: comparar la Nueva Política Económica (NEP) promovida por Lenin durante la segunda fase de la Revolución Rusa con el continuismo neoliberal de la actual administración.

Vladímir Ilich Uliánov, Lenin

Vladímir Ilich Uliánov, Lenin

Ante los cuestionamientos a la política de alineación a las doctrinas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, a las prácticas imperialistas y fascistas de Estados Unidos y a las propias oligarquías, tanto locales como trasnacionales, los aplaudidores ilustrados blanden la NEP. Perversamente lo hacen dejando de lado algo fundamental: que antes de la NEP hubo una Revolución que desencadenó en la expropiación hasta del nido de la perra.

El Consejo de Comisarios del Pueblo surgido de la Revolución de Octubre arrancó de los capitalistas la banca, para empezar, y con ella la industria tanto pesada como liviana, así como el comercio, los recursos naturales y prácticamente todas las empresas. Entonces se desató una guerra civil que, a la par de una intervención multinacional, terminó de bañar el ya sangrentado suelo ruso. Una coalición de siete países invadió por el norte mientras el Ejército Blanco atacaba desde el sur y el Polaco desde el occidente. Pero la Revolución resistió, aunque bloqueada, descarnada y con la población literalmente famélica.

Los trabajadores en el poder estaban cercados. Por ello Lenin planteó reforzar la alianza entre la clase obrera y el campesinado por medio de políticas liberalizadoras. La jovencísima URSS regresó diversas empresas a antiguos dueños, permitió un comercio con menos controles y se restableció la moneda; incluso acudió a capitalistas y trabajadores especializados de Europa y Estados Unidos. Se llegó a concesionar hasta bosques, tierras y minas. Durante los primeros años de la década de 1920 reactivó diversas áreas de la económica bajo la dirección de lo que bien podría llamarse capitalismo de Estado.

Sí: Lenin impulsó la reprivatización de bienes nacionales y empresas. A la vez se hizo esfuerzos por restaurar relaciones con occidente, tanto diplomáticas como comerciales. Si antes había sacrificado la revolución finlandesa con tal de mantener el pacto de no agresión con Alemania [el Brest-Litovsk], la URSS también abandonó movimientos revolucionarios en la India para no romper un acercamiento con Gran Bretaña.

[Una digresión: la partida de Lenin en 1924 –aunque estuvo fuera de la vida pública desde el año anterior– se da en pleno desarrollo de la NEP, la cual es cancelada de raíz por Stalin cinco años después. Tal vez este sea uno de los motivos primarios por los que en occidente el recuerdo del segundo es demonizado de una manera más rabiosa que el del constructor de la revolución más importante en la historia contemporánea.]

En resumen: en sus últimos años de vida  Vladímir Ilich pareció –al ojo de analistas superficiales– virar hacia una especie de liberalismo. Ello es una mentira. Primero, desde lo teórico: siempre fue notablemente honesto en sus críticas e intenciones, jamás ocultó el fin último de su actuar: el advenimiento de la sociedad comunista. Cuestionó, diagnosticó; después explicó y argumentó. Admitió abiertamente el peligro que significaban dichos virajes, pero los defendió como una salida materialista hacia el comunismo.

Ahora, desde lo práctico –palabra que tanto les gusta a los maromeros–: si bien estaba consciente del riesgo que implicaba retroceder en cuanto al control de ciertos puntos, también señaló claramente que dicho peligro era controlado, que las “palancas de la Revolución” seguirían firmes en las manos de la URSS: la banca no se privatizó, el comercio exterior era exclusivo del Estado, lo mismo los precios, y la gran industria seguía bajo control estatal; los oligarcas expropiados no regresaron, tampoco los banqueros, un nuevo Ejército se creó y curtió durante la guerra civil y la intervención aliada. Esto también lo soslayan los groseros que osan comparar la URSS de 1922 con el México de 2019.

¿Cómo se puede asociar la NEP leninista con la renovación del TLC, con la sumisión descarada a Trump, con el reforzamiento de la subcontratación obrera, con la revalidación de las privatizaciones mineras, petroleras, playeras, forestales, acuíferas, energéticas, de telecomunicaciones; con el adelgazamiento del Estado bajo la fórmula del FMI, con el sostenimiento de la banca privada y la autonomía del banco central, con la bienvenida a monopolios trasnacionales, con el amasiato con plutócratas surgidos durante el salinismo?, ¿cómo?… ¿cómo se atreven?

mauromero@comunidad.unam.mx

AMLO y Niño de Rivera. Foto: La Jornada

AMLO y Niño de Rivera. Foto: La Jornada

Mauricio Romero, @MauRomero

El gasto de miles de millones de pesos en eventos como la Fórmula 1 no motivó la venida de turistas al país, concluye la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en su

Foto: MR

Foto: MR

fiscalización a las acciones y erogaciones del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) durante el periodo 2014-2017.

Por tanto, el argumento esgrimido por los empresarios beneficiados, empezando por los dueños de Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE, SAB de CV), así como por los políticos involucrados y los periodistas relacionados, sobre el poder de atracción de turismo de los Grandes Premios resulta una mentira de acuerdo con las observaciones del ente fiscalizador.

La engañifa se extiende a la supuesta derrama económica impulsada por las carreras, ya que los métodos de medición son inconsistentes y faltos de credibilidad, además de que la información con la que se cuenta no es independiente, pues viene de trabajos elaborados por empresas contratadas por la propia CIE.

 

CIE, motorizada por el erario

El gobierno de Enrique Peña Nieto y la empresa encabezada por Alejandro Soberón aprovecharon la efervescencia del Mundial de Brasil para firmar el contrato plurianual y transexenal 36/2014. Precisamente el día en el que la Selección mexicana de futbol clasificó a los octavos de final tras derrotar a Croacia, el 23 de junio de 2014, la Secretaría de Turismo, a través del CPTM, se comprometió a subsidiar a la multinacional con el equivalente en pesos de 213 millones de dólares.

Los montos finalmente se distribuyeron de la siguiente forma: 596 millones 700 mil pesos para el Gran Premio de 2015; 648 millones 83 mil 675 en 2016; 795 millones 418 mil 231.40 para la carrera de 2017; 822 millones 719 mil 209.9 en 2018, y 801 millones 577 mil 600 para la última, que se correrá entre el 25 y el 27 de octubre de 2019.

Quinto pago

Quinto pago, correspondiente para el GP de 2019

En total, 3 mil 664 millones 498 mil 716.3 pesos fue el subsidio a CIE, catalogada formalmente por las autoridades federales de entonces como una pequeña empresa necesitada del apoyo público.

En principio, el dinero del erario garantizó las exigencias de Bernie Ecclestone, entonces mandamás de la categoría reina, para la adjudicación de la sede al Autódromo Hermanos Rodríguez; después, las de Liberty Media, actual propietaria de la F1.

Pero más allá de Rosberg, Hamilton y Verstappen, triunfadores en la pista de la Magdalena Mixhuca, hubo otro ganador mayor: la compañía de espectáculos para la que el negocio fue redondo desde el primer año en el que sus utilidades netas se dispararon 768.8 por ciento. Beneficios directos a los dueños de la compañía, no a los trabajadores de la misma ni de los negocios favorecidos indirectamente, cuyos salarios y prestaciones o condición subcontratada no varió por impacto económico que representó la vuelta de la Fórmula 1 a México.

Durante el periodo de los Grandes Premios los ingresos netos de CIE no pararon de subir: 8.9 mil millones en 2015, 9.9 mil millones en 2016, 10 mil millones en 2017 y 12 mil millones en 2018. Y lo mismo ocurrió con sus utilidades netas que pasaron de 102.7 millones en 2014 a 621 millones en 2018. Incluso el precio de sus más de 559.3 millones acciones se duplicó entre 2015 y 2017 al pasar de 9.95 pesos a 18.54 por cada una.

Semejantes rendimientos económicos fueron motorizados por las arcas públicas. Y al estar involucrado directamente el erario, sus resultados son sujetos de fiscalización.

 

Cifras alegres desmontadas por la Auditoría Superior de la Federación

Políticos y empresarios cantan cifras que son coreadas por los medios y el público afines. Como estribillo entonan que cientos de miles de turistas ocupan hoteles, gastan en la ciudad, van a las playas, a los museos, a las taquerías; que miles de millones deja el Gran Circo. El arreglo hace énfasis en el supuesto poder de la F1 para atraer turismo y provocar una inestimable “derrama económica”.

El coro suena desafinado; unos entonan unas cifras mientras que otros cantan datos disímbolos. Sin embargo, la base de la partitura la componen los informes hechos por las firmas trasnacionales Formula Money (FM) y Aecom, ambas contratadas por la propia CIE.

No comprobó derrama ni ná

“No se comprobó la derrama, la información careció de confiabilidad”: ASF

Formula Money jugó un papel preponderante desde el principio: Antes de darse el acuerdo, y por encargo de CIE, elaboró un trabajo con la intención de deslumbrar al gobierno mexicano con los supuestos beneficios de un Gran Premio. FM prometía un éxito como el de carreras que terminaron por desaparecer por su inviabilidad, entre otros factores, como las de la India, Turquía y Malasia.

Todo el proyecto para el subsidio milmillonario se basó en “proyecciones” y nada más, reconoce el CPTM en su Libro Blanco sobre la F1. Y ya celebrados los Grandes Premios, nuevos cálculos también pagados por CIE marcaron las notas de la canción:

“Se ha obtenido un beneficio económico por concepto de demanda final de bienes y servicios acumulado de $23,004´000,000.00 (veintitrés mil cuatrocientos millones de pesos, sic)”, vociferan aunque sus propios números no concuerden, mientras el coro entona la marcha de la multitudinaria llegada de turistas.

Empero las fanfarrias y los tamborazos son acallados por la Auditoría Superior de la Federación; el jolgorio se desmonta con la revisión de desempeño 2017-2-21W3J-07-0465-2018 emitida el 18 de octubre de 2018.

El órgano de fiscalización es contundente: el arribo de turistas a México no tiene nada que ver ni con la publicidad de los grandes eventos ni con los miles de millones de las arcas públicas gastados en ellos, sino con la devaluación del peso; además, no es posible confirmar los cacareados datos de la “derrama” por la falta de rigor en las mediciones.

No estableció evaluaciones

Ni incremento de turistas ni generación de ingresos

La Auditoría analizó los resultados de la promoción turística impulsada con recursos públicos y sus efectos en el incremento de los ingresos económicos relacionados con los visitantes. Todo a partir de datos entregados por el CPTM. Y sus conclusiones fueron las siguientes:

-¿Es confiable la información difundida sobre la “derrama económica”?

“El CPTM no estableció elementos suficientes para evaluar tanto el efecto de la promoción como los resultados de las actividades que llevó a cabo para contribuir a incrementar la llegada de turistas y generar mayores ingresos económicos”, responde la ASF.

Como parte de las acciones de promoción turística en los ámbitos nacional e internacional, los eventos de alto impacto como la Fórmula 1 fueron sus mayores apuestas. Sin embargo, “no comprobó ni la derrama ni tampoco el retorno de inversión, por lo que su rendición de cuentas careció de confiabilidad”. En resumen, “no existe coincidencia entre las cifras de cada uno de dichos eventos, por lo que la información careció de confiabilidad”, repite.

El Sistema de Evaluación del Desempeño es deficiente debido a que los indicadores son incongruentes, agrega.

Con los trabajos de Formula Money y Aecom en la mano, con canción de cifras alegres en el oído, los auditores concluyen que los involucrados no pudieron acreditar “los mecanismos para el registro y generación de información confiable, oportuna y suficiente”.

-¿Y los datos sobre el incremento de la llegada de turistas gracias a los eventos?

Para empezar, tampoco son confiables, pues los auditores no tuvieron la certeza de la validez del Plan de Mercadotecnia del Consejo, “por tanto, de un adecuado proceso de planeación y autorización, ni de la correcta aplicación de sus directrices”.

Simplemente “careció de criterios para justificar las actividades de promoción”, lo cual “dificultó la revisión, evaluación y seguimiento de los resultados”.

Sobre la programación y utilidad de las metas e indicadores se encontraron “inconsistencias y falta de congruencia entre lo que se pretendió medir y las unidades de medida, […] no se establecieron metas, ni indicadores”. Los datos cacareados solo fueron parte de la F1esta (palabra con derechos reservados).

Devaluación peso

Devaluación, clave para el incremento del turismo

-¿Eventos como la F1, la NFL, el Abierto Mexicano de Tenis, entre otros subsidiados, impulsan el flujo turístico?

“No se tiene certeza de que las acciones de promoción realizadas por el Consejo influyeron de manera directa en la decisión de viajar a México”, contesta la Auditoría. Y añade:

“La llegada de turistas y el ingreso de divisas por turismo no se determinó por el presupuesto asignado al CPTM, sino que el comportamiento de esas variables depende de otros factores exógenos.”

Dicho factor es la devaluación del peso: “Mientras más se deprecia el peso mexicano respecto del dólar –explican los fiscalizadores–, más turistas arriban a México, ya que resulta más barato viajar cuando la moneda del país se deprecia. […] El 50.0% de las llegadas se explican por la diferencia en precios relativos de la canasta de turismo”.

-Entonces, ¿cuáles fueron los efectos de la promoción del país-marca?

“Respecto de la medición de los efectos de la promoción turística, el CPTM careció de indicadores para conocer el efecto de su gestión en la promoción de México como destino turístico”, redunda la Auditoría, que analizó los ingresos económicos producidos por el sector en el periodo 2014-2017 para identificar la relación entre el gasto en promoción y la llegada de turistas, así como la eficiencia de dichas erogaciones y su correspondencia con la derrama económica tan publicitada.

-Por último, ¿la financiación de espectáculos de la gran industria del deporte promueve el turismo deportivo?

“Se ha mostrado un país competitivo, fortaleciendo la promoción de segmentos especializados como el turismo deportivo”, dicen el Consejo, CIE y demás socios. Pero eso también es rebatible, asienta la Auditoría, que sin miramientos sentencia que con las inversiones hechas tanto en la F1 como en el futbol, box, golf, tenis y demás “se desaprovechan otros destinos y atractivos del país, tales como culturales, de negocios, ecoturismo, de salud, deportivo, entre otros, que pudieran resultar de interés para los turistas, lo que podría incidir en que México pierda presencia como un lugar preferente y que, a su vez, se registre una menor recepción de turistas y, por tanto, un menor crecimiento en los ingresos económicos generados por dicha actividad”.

mauromero@comunidad.unam.mx

btr

Los tubos de órgano del Ferrari 312 T de Niki Lauda

Preocupación inducida

Publicado: 23 enero, 2019 en Uncategorized

Mauricio Romero

¿Se preocupa por Venezuela y por Colombia no?, ¿clama por los `derechos humanos´ de una y de la otra no?, ¿en cuál represión permanente, ausencia democrática, violencia, desempleo, pobreza y desigualdad ni se fija? ¿Ha pensado si su interés y desdén son inducidos?

La mayoría de la población en Colombia padece pobreza, millones alimentaria. Cada semana son asesinados periodistas y defensores de derechos humanos y de la tierra. El exterminio de los pueblos originarios sigue; el paramilitarismo continúa al servicio de las empresas extractoras.

Desapariciones, falsos positivos, secuestro sexual, comercio de órganos son parte de la realidad colombiana; como el terror de Estado, la desnutrición y los feminicidios. Es uno de los países con mayor desigualdad y ha sido catalogado como el más peligroso para ser sindicalista.

En Colombia la salud, la educación y el bienestar son un privilegio, mientras que la enfermedad, la idiotez y la muerte un negocio. Están privatizados los bosques, las selvas, las minas, las playas, el petróleo, el gas, el café. El FMI es un ocupante ilustre.

La independencia de Colombia es inversamente proporcional a las bases militares de EU en su territorio. Un puñado de familias, socias de trasnacionales, siguen siendo dueñas del país, y la Iglesia, autoridad. Ahora mismo el administrador es un chicagoboy con aderezo cristofascista.

Entonces, ¿por qué no clama por Colombia como por Venezuela?, ¿qué lo hace indignarse por una más que por la otra? ¿Cuál es la raíz de su ira para un estado políticosocial y su desinterés para el otro? Sea sincero, autocrítico, y pregúntese si alguien más está pensando por usted.

Duque y Trump. Foto: Semana

 

Mauricio Romero

Al analizar la formación de la llamada Guardia Nacional, preguntémonos dos cosas: por qué y para qué. Es necesario entender los motivos políticos y los intereses de clase que la impulsan.

Para empezar, ¿necesariamente la militarización de un país es `mala´? La respuesta radica más que en la militarización en sí, en los objetivos de dicha estrategia: No es lo mismo crear un nuevo ejército para renacionalizar los bienes nacionales y defenderse de los coletazos de las corporaciones expropiadas, por ejemplo, que para imponer el tren peninsular, la Zonas Económicas Especiales, la rapacidad de Nestlé o cualesquiera de los proyectos coordinados por la oficina presidencial de Alfonso Romo.

Si la nueva corporación militar naciera para apuntalar un régimen revolucionario, que combatiera para lograr una verdadera transformación, la discusión sería qué tan rápido debería instituirse. Evidentemente la emanada del obradorismo no es el caso, pues deviene de una pugna interburguesa en la que la mayoría de la población trabajadora de México seguirá siendo aplastada.

Militarización, ¿en favor de quién? Foto: Cuartoscuro

Los aliados. Más que la militarización, son los intereses. Foto: CUARTOSCURO.COM

Ahora, ¿por qué es de primordial importancia para el nuevo gobierno hacerse de un poder de fuego `propio´, ajeno en principio a las estructuras de las administraciones anteriores?

AMLO tiene el poder político, que materialmente no es el poder real. El ejemplo de Madero da cuenta de ello. Y aunque constitucionalmente sea comandante supremo de las Fuerzas Armadas, López Obrador no puede confiar plenamente en la fidelidad del Ejército ni de la Marina en tanto instrumentos de círculos políticoempresariales ajenos al suyo.

A pesar de los esfuerzos de López Obrador por intentar mantener una actitud conciliadora con los poderes fácticos, no obstante su abierto viraje aún más a la derecha, el rencor de los grupos más reaccionarios del país persiste. Ni su entreguismo a las doctrinas y agendas neoliberales amaina la sed de corporaciones y empresarios que no terminan por entender que el lavado de cara al capitalismo que ofrece el obradorismo les beneficiará tanto a corto como a largo plazo.

Grupos poderosos aún no se convencen del salinismo remasterizado de la nueva administración, y por tanto son una amenaza para el actual gobierno. La vida de López Obrador, literalmente, así como el legado que busca construir, aún están a merced de un arreón de cualquiera. Y para afianzarse, en lo que las entrañas de las Fuerzas Armadas son reestructuradas, necesita un cuerpo con la capacidad de responder en caso de que un golpe se dé.

Otro motivo objetivo es la herencia de múltiples guerras entre cárteles, legales e ilegales, en las que la población de todo el territorio está en riesgo de caer ante las balas cruzadas. El infierno es generalizado.

En la Historia se han dado múltiples casos en los que personajes que estuvieron en contra de un conflicto armado, después, ya en el poder, se ven obligados encabezar el fuego. Con las policías descontroladas, el Ejército y la Marina serían su opción. Pero como ya se apuntó, estas aún son un arma de doble filo para su propio proyecto, entonces opta por una corporación híbrida, con mandos y estructuras también militares pero surgidas bajo su vigilancia.

Entre el caos imperante en cada tramo del país sería imposible desarrollar cualquier proyecto de gobierno. Por ello, el control –entiéndase capacidad de manipulación– de la violencia es un objetivo de primer orden para la administración morenista, para los interés empresariales que están detrás de ella.

Remate por bajo

Los panistas no son autoridades para patalear sobre el tema –de hecho deberían estar agradecidos con que ninguna verdadera revolución les explotó, porque hubieran sido los primeros a los que habría buscado la ira popular, empezando por sus presidentes–, son solo achichincles que un día hicieron de administradores públicos de negocios privados a costa de la miseria generalizada y que para ello utilizaron la fuerza ilegal. Su oposición es una muestra más de su hipocresía, un ardid pragmático más. Empero, cuando el obradorismo fracase y la esperanza se rompa, peores huestes –en fase superior del calderonismo– se reorganizarán y tendrán a la mano el andamiaje legal que este sexenio deje para la Guardia Nacional.

¿Integridad en la Plaza México?; responden los periodistas que la cubren

Mauricio Romero

La palabra integridad no suele ser pronunciada por los periodistas de la Plaza México. En sus crónicas y comentarios rehúyen hablar sobre edad y manipulación de pitones. Por lo anterior, se buscó a un grupo de ellos para preguntarles expresamente lo siguiente:

A partir tanto de su conocimiento taurino como de su trabajo periodístico: ¿considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

Los encuestados fueron Guillermo Leal, Jaime Oaxaca, Juan Antonio Hernández, Rafael Cué, Juan Antonio de Labra, Carlos Eduardo Arévalo, Leonardo Páez, Bardo de la Taurina, Alfredo Flórez y Carlos Flores.

Por sus respuestas, pueden ser divididos en dos bloques: los rotundos, que no dudan al afirmar en uno u otro sentido, y los desarrolladores, que entre un berenjenal de oraciones matizan su contestación. Pero a usted le corresponde catalogarlos en el sitio que les corresponde.

Sin más, que expongan ellos mismos:

 

Guillermo Leal; Televisa [Utdn, narración de las corridas en vivo; y W Radio] y diarios Reforma y ABC de España:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–Siií. Ahí hay autoridades que se encargan de ello, ¿no?

–Entonces, ¿le asegura al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

Guillermo Leal y Juan Antonio de Labra. Imagen, Facebook Plaza México

Guillermo Leal y Juan Antonio de Labra. Imagen: Facebook Plaza México

–Pues eso es lo que marca el reglamento y eso es lo que dicta los festejos taurinos, o sea lo que rige el festejo taurino en la Plaza de Toros México, ¿no? Yo no puedo asegurarle porque yo no soy quien compro los astados ni mucho menos, ¿no?

–Le pregunto, más allá de reglamento, a partir de su experiencia, de su vasta experiencia en el mundo taurino y de su trabajo periodístico.

–Sí. Yo… yo en la Plaza México, desde hace muchos años no ha habido ninguna situación anómala en cuanto a la edad de los toros y a la integridad de las astas. Eso, reitero, son las autoridades las que tienen la obligación de velar por esos intereses.

 

Jaime Oaxaca; opinionytoros.com:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–No, Mauricio. Por supuesto que no. Por supuesto que no. Yo creo que la autoridad en la Plaza de Toros México es la empresa, desde hace mucho, y esto lo manejan a su conveniencia. Por supuesto que no. Estoy con… no la certeza, porque sería muy petulante de mi parte, pero sí con la sospecha de que ni se cumple con la edad ni se cumple con la integridad de los cuernos.

–Entonces, ¿no es posible asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–No. No lo es. Además, me parece que el reglamento habla de que el examen post mórtem se hará a petición del juez de plaza y que lo hará el veterinario. Pero el doctor [Javier] García de la Peña pues es prácticamente un empleado de la empresa y, por otro lado, los jueces [presidentes] tienen prohibido solicitar este examen. Prohibido por la empresa, que es quien realmente tiene la autoridad. Y no existe el laboratorio ya en la Plaza de Toros México. Así es que el examen que se hace es dental y es lo único que hay. Y en cuanto a la integridad, pues yo creo que al puro tacto. Entonces no hay exámenes, y si los hay pues todos dirán que todo está perfectamente todo en regla. Pero, desde mi punto de vista, como aficionado, me parece que no cumplen con eso, Mauricio.

 

Juan Antonio Hernández; Tv Azteca [México Bravo] y TVE [Tendido Cero]:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–Yo creo que no. Ha faltado un poquito de rigor en cuanto a las autoridades. Pero finalmente aunque se tengan los estudios de los veterinarios, que nunca dan a conocer públicamente a través de los medios de comunicación los estudios, pues la gente tiene la última palabra y cuando se tienen que quejar los aficionados en contra de una corrida, lo hacen y los toros se rechazan.

Luis Niño de Rivera, Rafael Herrerías y JA Hernández. Foto, Tadeo Alcina

Luis Niño de Rivera, Rafael Herrerías y JA Hernández. Foto: Tadeo Alcina

–Entonces por estos estudios hechos por los veterinarios, y en su opinión a partir de lo que ha conocido como periodista en su vasta experiencia, ¿le asegura al aficionado que compra un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–Sí. O sea, le digo que considero que finalmente esta cuestión es un tanto de apreciación y  el público ha sabido protestar, incluso con mayor rigor temporada tras temporada sobre la presencia de los toros sin necesidad que tenga el estudio del cuerpo de veterinarios oficial de la Plaza México que representa a la autoridad, a la delegación Benito Juárez, los tenga que conocer. Sino cuando el público no le parece y considera que un toro no tiene trapío necesario, se manifiesta hasta provocar que sean devueltos.

 

Rafael Cué; Televisa [Utdn, narración en vivo de las corridas], Canal Once [Toros Sol y Sombra] y El Financiero:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–… [10 segundos de silencio].

–Aló…

–Sí, sí. Estoy pensando cómo contesto para no echarme un rollazo. Déjame pensarlo… Pues está garantizada por parte de la empresa. La autorizad quizá debería de volver a instalar un laboratorio post mórtem. Pero eso depende cien por ciento de las autoridades.

–Le pregunto a partir de su vasta experiencia. De lo que conoce dentro del mundo del toro. Entonces, ¿puede asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

Rafael Cué y Javier Sordo. Foto Twitter RC

Rafael Cué y Javier Sordo. Foto: Twitter RC

–No está en mi postura poderlo garantizar porque muchas veces la edad se… tiene que garantizar con un examen post mórtem. A simple vista, yo no puedo garantizar eso.

–Con los elementos que cuentan, o no, tanto la empresa como las autoridades, ¿qué le puede decir al público?

–No. A ver: no entiendo el objetivo de la pregunta.

–Como le pregunté, Rafael. A partir de lo que usted conoce, ¿existe esta garantía, en cuanto a la edad sobre todo?

–La edad, ya te digo: los únicos que pueden garantizar la edad son los veterinarios, y los ganaderos; existe un registro en la asociación de ganaderos. Todos los toros lidiados en La México están registrados en la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia. Está registrada su nacencia, allí es donde se garantiza. Las autoridades no aprueban ningún toro que no haya sido previamente registrado. Esa es la mayor garantía.

 

Juan Antonio de Labra; Televisa [W Radio, narración en vivo de las corridas] y dueño de altoroméxico.com:

–Mmm. No, discúlpeme. Yo prefiero contestarle a un medio profesional. Gracias. [Tal no respuesta espetó un día antes de fungir como anunciador de los carteles de la empresa que regentea la Plaza México.]

 

Carlos Eduardo Arévalo; El Economista:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–La verdad es que sí… en parte. Esto es porque se dicen muchas cosas en los mentideros taurinos, pero generalmente y de acuerdo al reglamento taurino en el antes Distrito federal, y ahora Ciudad de México, se establece que las cornamentas de los astados deben ir íntegras en su totalidad y que para novilladas deben ser tres años cumplidos y para corridas de toros cuatro años cumplidos en plazas de primera categoría, para los novillos el peso debe ser 350 kilos y para los toros 450 kilos. Con la edad reglamentaria, que es tres años para los novillos y cuatro años para toros. Debe estar garantizada, también de acuerdo a reglamento, con el examen post mórtem que debe hacer el médico veterinario que nombra la delegación [alcaldía]correspondiente, que en el caso de la Plaza México es [la] Benito Juárez, para estos efectos.

–Debe estar garantizada de acuerdo con la ley. Pero le pregunto a partir de su conocimiento y experiencia periodística: ¿puede asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–Pues yo pienso que sí. Yo no he sabido hasta el día de hoy, no he sabido que haya cornamentas manipuladas o que los toros no cumplan la edad.

 

Leonardo Paez; La Jornada:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

Leonardo Páez. Foto, Altoroméxico

Leonardo Páez. Foto: Altoroméxico

–No está garantizada porque no se llevan a cabo exámenes post mórtem por decisión unilateral de la empresa y connivencia ancestral de la delegación, alcaldía ahora, Benito Juárez.

–Entonces, ¿no se le puede asegurar al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–Nooo. De ninguna manera. ¿Pero sabes por qué, Mauricio? Porque hay un desinterés sereno. Ya ni siquiera hay información de qué es un toro y qué es una burra preñada. No. Hay un desinterés: la cultura taurina ha devenido en un ver-torear-bonito lo que sea, o casi lo que sea. Entonces, los toros salen jóvenes, salen mochos de sus astas… sobre todo [para] los figurines, que pueden imponer condiciones, y la leña, el ganado duro, con edad, con trapío y yo no sé incluso si con sus astas íntegras para muchachos que tienen dos o cuatro corridas en el año.

 

Bardo de la Taurina; La Prensa:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–No creo que nadie que no estemos con todos los elementos pudiéramos garantizar o dar una opinión, y menos gente desde el tendido por una situación muy sencilla y a la vez cierra todo: para mí, la única forma de que se puede comprobar edad, es con los registros de nacencia, y la palabra integridad, lo otro, solamente creo que la puede dar el análisis post mórtem, que es el único que puede decir fidedignamente si sí o si no, lo apreciativo, es meramente eso: apreciativo.

–Le pregunto a partir de su experiencia, lo que conoce, lo que ha visto, de lo que se ha enterado en los años que lleva cubriendo las temporadas grandes. Concretamente, ¿puede asegurarle a un aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–Yo creo que, reglamentariamente, no deberíamos dudar hasta que cada quien nos diga “para mí no lo tiene”, y como siempre, tendremos que ir a lo mismo: aportar pruebas, y por otro lado, no creo que toda la gente que estemos en los tendidos, tengamos la capacidad para dar una opinión a distancia. Esa es la otra realidad. La Plaza México, desde tiempos de Manolete que se acuñó aquella frase de “¿y los que están allá arriba a qué vinieron?”, no creo que nadie pueda dar una opinión.

–No le pregunto de los que están arriba. Les estoy preguntando a los periodistas que tienen una vasta experiencia…

–No, no, no creo tampoco que sea cuestión de la experiencia ni de los años. ¿Por qué? Porque absolutamente nadie, nadie puede asegurar algo que o le conste. Y dos metros de diferencia, que es lo que puede haber en un callejón, más donde veas tú el toro, que puede ser de 1 a 22-23 metros, vamos a decir, no creo que nadie pueda meter la mano al fuego para asegurarlo. Ahora, también te puedo dar una opinión como aficionado, porque antes que nada yo creo que cualquier periodista, para cubrir una fuente, debe tener cierta afición, porque si no no vas a acumular experiencia. Yo creo que una cosa es lo que vemos en el toro, lo que vemos en el toro que se está lidiando en el ruedo, y ora cosa es lo que quisiéramos ver. Esa es la realidad. Creo que estamos, en algunos casos, o cuando menos en el mío, sí estamos tocados por eso, que es una cuestión de deseo. En lo particular, soy un hombre al que le gusta más el toro, más con trapío…

–Más que del trapío, le hablo de la edad… si el aficionado puede estar plenamente seguro que el toro que ve es mayor a cuatro años.

–No puede, nadie absolutamente puede estar con esa seguridad, y le voy a contestar con una pregunta que me la hacen a mí constantemente todos los días: cuando me preguntan “¿qué edad tiene usted?”, y yo les puedo decir 60 años, tengo 70 años, tengo 50, y la gente, ¿la mayoría sabes lo que me contesta?: “parece usted de otra edad diferente”. Esa es mi respuesta.

 

Alfredo Flórez; toriles.com:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–Sí. Debe estar garantizada.

–¿Debe estar o está plenamente garantizada esta integridad?

–Debe de estar. No soy testigo de que sea así, pero debe de estar, según el reglamento.

–Le pregunto a partir de su vasta experiencia dentro del mundo taurino y periodístico. ¿Puede asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–Sí, así es.

 

Carlos Flores; ABC Radio [Con Sentido Taurino y crónica radial en vivo de las corridas]:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–No todas. ¿Con esto qué quiero decir?: que… algunas corridas se lidian con la edad y la integridad de las astas de los toros. Y esto te lo comento con base en los criterios de crianza y de ética de algunos criadores de toros bravos; otros… pues no me atrevo a decirte si sí o si no, porque no los conozco.

–Le pregunto…

–Pero… híjole, qué te voy a decir. Es que es una pregunta… es una pregunta que tiene obviamente su fondo. ¿Por qué?: Porque sabemos que… que el tema de las actas de nacencia hoy es un mero albur, ya no se tiene un registro firme, como se debería tener, o como en antaño, que a lo mejor se tenía de una manera más rigurosa. Hoy no tenemos cómo comprobar, cómo comprobar si un toro tiene las astas íntegras o no. Porque, mira, te voy a ser muy honesto y muy sincero: a simple vista, también muchas veces nos vamos con las fintas, ¿sí?, y es muy difícil hacer un juicio airado o sin fundamentos si un toro tiene la edad y si un toro tiene las astas íntegras. Sabemos que esa práctica ocurre no solo en la Plaza México, eh. O sea, ocurre en la mayoría de los escenarios taurinos, y ocurre en la plaza más modesta, ¿sí?, por condiciones de poca garantía en términos de contar con servicios médicos óptimos, etcétera, etcétera, etcétera… Si ocurre en plazas modestas, pues también ocurre en otro tipo de plazas, por supuesto que sí; no estoy diciendo que La México esté exenta a eso o no. Ocurre en todos lados. Y eso es por la imposición de muchos de los toreros; es más: te puedo decir que el noventaitantos por ciento de los toreros, sean figuras o no… no sé si permitan la práctica o no, pero pues ya es algo, algo que lamentablemente se ha vuelto como una cosa natural, una cosa obvia cuando no debería serlo. Eso en cuanto al término estricto de la integridad de las astas de los toros. Ahora, en cuanto a la edad, pts es que hay muchos factores que, que hay que analizar, ¿no? ¿Y por qué te digo esto?: pues porque no tenemos, lamentablemente, una autoridad que te dé un, un… diagnóstico, un resultado post mórtem, ¿no?, o que te garantice de acuerdo con un papel “esta corrida sí tiene la edad para ser lidiada”, ¿no? Pero muchas veces, vaya, hay toros que no necesitan tener el carnet ni la identificación para que se vea que se tiene la edad, ¿no? Muchas veces también hacemos juicios, muy aventurados, ¿sí?, de muchas casas ganaderas donde su tipo es ese. ¿Qué quiero decir con esto?: pues que no tienen… cajas exageradas, ni pueden cargar demasiados kilos ni se les desarrolla demasiado alguna parte del cuerpo, en este caso la cabeza, por ejemplo, ¿no?, o la misma cornamenta. ¿Sí me explico? O sea, no te puedo decir, este… puta: el 89 por ciento, el noventaitantos por ciento de las corridas que se lidian en México no tienen la edad o vienen despuntadas.

–Le pregunto a partir de su propio conocimiento, de su vasta experiencia en el medio, por la que conoce quiénes son tanto las autoridades, cuáles el método de verificación de la edad y las astas, quiénes lo realizan y quiénes son los distintos actores de la Fiesta. Por eso le pregunto: ¿entonces no se puede o sí se puede asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–Mira: es más fácil que una corrida tenga la edad… o casi tenga la edad, ¿no?, porque vamos a ser muy honestos: son muy pocos los ganaderos en México que permiten que la corrida no salga de su casa si no tiene la edad. Son pocos. Entonces muchas corridas a veces se adelantan, ahorrándose medio año dándole de comer. ¿Sí me explico? O sea: son muchos factores que, obviamente, bueno, pues todos convergen en que no debería ser así, ¿no? Déjame sintetizarte de la siguiente manera:

–Dígame.

–No tenemos hoy, ¿sí? Ni el aficionado ni los medios de comunicación ni nadie absolutamente hoy en el medio, la certeza de que una corrida se lidie con la edad y las astas íntegras. ¿Por qué?: Pues porque no sé dónde han quedado los exámenes post mórtem. No sé dónde han quedado… hoy los veterinarios obedecen a las empresas. Es así. Y no tenemos esa información a la mano. Son muchas cosas que habría que rascarle, que habría que comenzar a modificar para que el aficionado tenga esa credibilidad que debe tener. O sea, si el aficionado paga un boleto por ver una corrida de toros, pues tiene que ver una corrida de toros, por supuesto que sí. Hoy no te puedo yo decir que el aficionado va a tener la certeza o la garantía al cien por ciento, al mil por ciento de lo que está pagando, es real. Y, también te comento lo siguiente: los toreros, las figuras y las no figuras hoy… pues no sé si exijan un toro despuntado o no. No es el rollo o el cuento al miedo a no poder estar bien con un toro en puntas o uno que no esté en puntas, por supuesto que no; es meramente una práctica… mala, muy mala, poco ética que hoy lamentablemente se nos ha vuelto costumbre. Y a ellos se les hace costumbre porque ellos son los toreros, ellos son los que cobran, ellos son los que están ahí. No nosotros, finalmente. ¿Sí? Dicho hace poco por el doctor Vázquez Bayod, y me lo comentó fuera de micrófonos, ¿sí?, que hace más daño un toro despuntado que un toro en puntas, una cornada que tenga que operar de un toro despuntado es mucho más complicada que una cornada de un toro en puntas, ¿sí? Entonces es una práctica mala, que se ha vuelto costumbre. Ahora, el tema de las corridas… en México no se lidian corridas de cinco años. Esa es una realidad. En México no se lidian corridas de cuatro años y meses, ¿sí? Sí hay muchos ganaderos, porque también sería muy aventurado echarnos a todos los ganaderos de México por delante, así de fácil, o eliminarlos de un plumazo, que ninguno manda una corrida de toros con edad a la Plaza México, ¿no? Pts hay corridas que, bueno… a simple vista parecen ser toros, y hay muchas características [en las] que también uno se tiene que fijar pues para ver si de entrada el toro parece toro, ¿no?, y hay, hay características físicas que tú te puedes fijar en una plaza de toros, en un callejón, el número de rodetes que tienen los cuernos de los toros, el desarrollo de las criadillas, los testículos, obviamente la morfología; si un toro está bien rematado, si un toro tiene morrillo, si está rematado de los cuartos traseros, que es lo que gusta en México. En fin, son muchas cosas, insisto. Y a veces un toro que parece toro, ¿sí?, pues resultaría que no tiene la edad; y un toro sin trapío pues muchas veces tiene la edad. Entonces, es un tema bien complicado y que está muy revuelto, muy revuelto. Yo no te podría asegurar, ¿sí?, que el cien por ciento de las corridas que se lidian tienen la edad y las astas íntegras. No. Creo que, como en todo, pues hay de todo, hay corridas que sí se lidian, ¿sí?, como deben ser y hay otras que no. Y yo creo que radica en algo, con esto concluyo: La honestidad del ganadero, creo que lleva un porcentaje enorme en todo esto, porque si un ganadero que le vayan a su casa a exigirle una corrida que no tenga la edad o una corrida muy a modo, que va en contra, incluso de los principios de crianza del propio ganadero, pues no debería salir de su casa ganadera. Así de fácil, ¿no?, ¿sí? Ese es el factor número uno, número uno. Si un ganadero honesto dice: “señores: estos toros que quiere este torero no salen, pues porque no están puestos o porque están muy cómodos. Sabes qué: aquí tengo otros cinco. ¿Por qué no te llevas estos?, y acompletamos [sic] con otros tres de acá”. “No”. “Pues entonces no se vende mi corrida. Punto”. Ahí empezaría a cambiar la fiesta de los toros. Pero pues como hay muchos ganaderos que pues solamente, obviamente, buscan hacer el negocio, ¿no?, y obedecen a las pretensiones de muchos actuantes de la Fiesta: veedores, toreros… este, la propia empresa muchas ocasiones… que la empresa… el tema es poner a todos estos de acuerdo, pts los va a contratar; yo creo que a la empresa le da lo mismo pues que se lidie una corrida… que maten lo que ellos quieran. Aquí creo que los toreros son los principales responsables del cuento, y claro, también vienen muchas responsabilidades conjuntas en todo esto, ¿no? Y obviamente la autoridad. Pero sí creo que si un ganadero tiene la ética por delante, y el principio claro que lo que se lidia en su casa son toros, pues esto sería mucho más fácil, ¿no?, y nos evitaríamos que si existen los exámenes o no, han de existir, dónde están las actas de nacencia o no, pues deberían aparecer. Pero si existiera esa ética por delante, de los criadores de toros de lidia, creo que muchas cosas serían más fáciles.

 

Breve guía contra el publicronismo taurino

La credibilidad es el mayor bien del periodista, aseguran los maestros. Y para su construcción es indispensable la independencia, de la cual carece el grueso del grupo de comunicadores que cubre –en el sentido de tapar más que periodístico– lo que ocurre en la Plaza México.

El publicronismo es lo que impera en la fuente taurina mexicana. Es decir, comunicadores que hacen publicidad bajo el disfraz de periodistas, cronistas o comentaristas.

Prensa. Foto, Mauricio Romero

Burladero de prensa. Foto: Mauricio Romero

El engaño se vale de diversos métodos y herramientas que los publicronistas van perfeccionando con el paso de los años: de la zalamería abierta a los chistoretes y la verborrea; de la pedantería al academismo y el oportunismo seudocrítico.

“Lo mismo trabajan para hacer ver que lo blanco es negro como que el sol no alumbra. […] Su misión principal y única se reduce a ensalzar a quien paga, y en verdad desempeñan a la perfección tan poco airoso papel”, ya denunciaba en el ocaso del siglo XIX El Cesante H, cronista catalán.

En México, en la década de 1940, la revista Tiempo abundó en la corrupción del ecosistema taurino local y así resumió el objetivo del gremio cobero: “Si el torero estuvo mal, la culpa la tendrán los toros. O la habrá tenido el viento, si el ganadero también paga. En todo caso, el público ignorante y villamelón, si es que no hubo viento”.

No descubrimos nada nuevo, pues la corrupción en la fuente taurina es tan añeja como la conversión de la Fiesta en negocio. Entonces, la intención es brindar una breve guía sobre los usos comunes de la manada que colma el burladero de Prensa de La México –tanto de radio, televisión como de medios escritos– para que no lo engañen tan fácil, para recordar que el periodismo no es publicidad descarada ni encubierta.

[Advertencia: si los vicios se parecen a los que se dan en otras partes, y aún continentes, no es coincidencia, ya que el cáncer dentro del mundo taurino ha hecho metástasis.]

 

-La empresa no puede darle gusto a todos

Ante cada presentación del elenco del derecho de apartado [abono], los defensores de la empresa tienen un clásico sofisma: “no se le puede dar gusto a todos”. Minimizan los reclamos y ni por error mencionan que sobre las ganaderías de costumbre pende el resentimiento de la afición alimentado durante años por encierros anovillados y descastados.

 

-Una “buena entrada”

La Monumental Plaza de Toros México es la más grande del mundo; la de mayor aforo, pues. Y su arquitectura tiene un detalle que suele dejarse de lado: más de la mitad de su capacidad está en los tendidos generales.

La maldición de la galería General es que en las crónicas deja de existir cuando se habla sobre la asistencia del público a la plaza.

En sus cálculos a ojos de buen cubero, los publicronistas celebran que hay 1 cuarto de entrada cuando apenas se difuminan un poco la barrera y algo del primer tendido [“buena asistencia”]; suben a 1 tercio cuando ya se ve gente en el segundo [“muy buena entrada”]; ¡media!, cuando se ven ocupadas las barreras, buena parte del primer tendido y menos de la mitad del segundo [“¡excelente!”]; si se ven cabezas en las últimas filas del segundo tendido, la euforia escala los tres cuartos [“¡entradón!”]; con Enrique Ponce, el Juli o Hermoso de Mendoza se llena[ba] el numerado y aflora[ba]n puntitos en General, entonces, el éxtasis: “¡casi lleno!”.

Para que no le vean la cara, tenga en cuenta que la distribución de las localidades –la última intervención a la plaza no debió de variarla mucho– es la siguiente:

2 mil 279 en barreras, 3 mil 274 en el primer tendido, 12 mil 792 en el segundo, 833 en los palcos, 105 en los balcones, 1 mil 279 en las lumbreras y, ¡atención!, 20 mil 700 en General.

Entonces, si Pablo Hermoso de Mendoza, el Juli o Enrique Ponce cubren la mayoría del tendido numerado, no meten tres cuartos de plaza ni dos tercios: habrán metido menos de la mitad de la capacidad de la plaza.

 

-Fotos del entradón

Para completar el punto anterior se tienen las lentes de las cámaras y quienes están detrás de ellas: simbiosis que también sirve para alterar la realidad. Por ejemplo, no es lo mismo tomar una foto o un cuadro televisivo del tendido de Sol que el de Sombra; por supuesto, General también termina despareciendo de las imágenes difundidas.

Para combatir la ilustración proempresarial están las imágenes de los aficionados a través de las redes sociales.

 

-Los toros no tienen palabra

Ante la debilidad, las lesiones o enfermedades que luego se evidencian en el ruedo, pero sobre todo ante la mansedumbre escogida por empresarios-ganaderos-toreros, los comentaristas tienen un dicho infalible: “los toros no tienen palabra de honor”.

“La única obligación del ganadero es traer bien presentada la corrida”, se atreven a decir, aunque no esté bien presentada. “Pero la bravura y el comportamiento… ya es otra cosa”, se apresuran a disculpar.

 

-El encaste mexicano es como es

El encaste San Mateo-Llaguno-San Martín es así, “ese es su fenotipo”, ilustran los comentaristas conocedores del toro. Por tanto, siguen, es bajito, de extremidades cortas y cornicortitos. Y si usted espera otra cosa, entonces es un villamelón, no conoce el tipo del toro mexicano; lo que quiere ver son búfalos, México no es Madrid ni Bilbao, regañan. La intención es clara: fecundar en el ideario de la afición –tanto mexicana como extranjera– que el tipo de toro “mexicano” son los “zapatitos” del grupo de ganaderías que cada año aparecen en La México y no los provenientes de los hierros repulsados por las figuras y el grupo encabezado por la familia Baillères.

 

-El disfraz de crítico

Es quizá el examen profesional de los publicronistas. No está al alcance de todos, solo de quienes tienen el colmillo suficiente o el oportunismo recatado. Bien saben cuándo hablar de hechos que dañan a la Fiesta y disfrazarse de periodistas preocupados por su integridad.

Empero, ¿en qué circunstancias vemos a los publicronistas reconvertidos en críticos? Pues cuando el fraude, petardo o bronca son tan evidentes que el quedarse callados sería demasiado burdo hasta para ellos. Recuerde que su objetivo es mantener la apariencia de periodistas imparciales, objetivos, honestos; entonces, si algún aficionado los increpa por medio de alguna red social por su coba cotidiana podrán responder que son inocentes, que cuando hay que hablar y decir que las cosas se hacen mal se dicen y ya, que han criticado los vicios del espectáculo; que se ocupan por la dignificación del toreo como el mayor de los aficionados.

De ahí el refinamiento del ardid.

Pero fíjese que cuando se atreven, no pasan de las palabras trapío, seriedad, presentación, casta… Cuando los publicronistas quieren pasar por críticos y defensores de los intereses de la afición y la Fiesta, subrayan que es una obligación de los ganaderos y las empresas traer encierros de acuerdo con la “importancia de la plaza”, sin embargo, la palabra que no pronunciarán jamás, jamás, es EDAD, mucho menos tocan aquel latinismo que quema: POST MÓRTEM. ¿Cuántas veces escucha o lee esas palabras de los comentaristas presentes en la Plaza México?

 

-Eufemismos

Son una familia cuyo fin es no llamar las cosas por su nombre, y hay un par de usos harto extendidos en la crónica plublicronista:

a-Diminutivos

“Un pelín trasero”, “un poquito desprendida”, describen los puyazos y las estocadas sin importar que estén a medio lomo o en la paleta de la res. También sirve cuando la invalidez o la mansedumbre son innegables: “bajito de fuerza”, “cortito de casta”.

b-Lenguaje negativo

Dicen lo que no es, lo que falta, en vez de describir. Y eso tiene un fin: minimizar lo evidente. Prefieren decir “falto de transmisión” y no mansedumbre; “no se ajustó” a despegado;  “no está sobrado de fuerzas” a débil; “menos cuajado”, “no bien rematado” a mal presentado; “no en buen sitio” a caída, trasera o golletazo.

 

-Enciclopedismo para marear

Prensa. Foto, Intolerancia Diario

Foto: Intolerancia Diario

También sirve para distraer la atención de lo que está pasando. Hay quienes son capaces de mencionar fechas, nombres de toros, plazas y hasta colores de vestidos utilizados aquel día en que una paloma se paró abajo del reloj, pero son incompetentes para describir la morfología y las condiciones del burel abecerrado en turno o la actitud del torero. Por supuesto, en las memorias enciclopédicas se borran las veces en las que la afición no aguantó más e increpó con fuerza a tal o cual figura; recuerdan con lujo de detalle todas las tardes de triunfo y apoteosis, pero nada de los días de broncas abiertas ni de los motivos que las originaron. Pero eso sí: cuando el ruedo se convierte en un pantano de mansedumbre y presunción de fraude afloran los datos inútiles, las anécdotas personales, las efemérides inoportunas.

 

-Comerciales comerciales, comerciales

Cada vez que escuchen que “habrá una corrida” en tal o cual lugar, pregúntenle al comunicador si fue contratado por la empresa, y copien su pregunta a Hacienda. Y de paso, cuestiónenle los motivos por los cuales no nos avisó de cada festejo que se va a dar en las plazas ajenas al consorcio que lleva La México.

Peor aún: con cinismo incluso fungen como presentadores en los eventos de la empresa o como apoderados de toreros y ganaderos. ¿Qué confianza puede tener en la información difundida en quienes se regodean en conflictos de intereses?

 

-Apoye asistiendo

No se deje chantajear. Viven diciendo que es obligación del ver-da-de-ro aficionado “retratarse en la taquilla” –el que los boletos de cortesía que dan las empresas suelan quedarse en las familias y amigos de los comentaristas es otra cosa, aunque parte de los mismo, diría Cantinflas–.  “La Fiesta se vive in situ”, remachan para señalarle la porquería de aficionado que es si no va a ver a Ponce con bernaldos, al Juli con teófilos, a Morante con marrones o a cualquier otra figura con los hierros de costumbre; por supuesto, no importa la edad ni el arreglo de  los pitones, mucho menos la casta. Usted no debe pensar en eso, pues su obligación es gastar el equivalente a varios días de trabajo para demostrar la sinceridad de su afición. “Se apoya la yendo a las plazas”, insisten si es que no lo han convencido, y hasta apelan el nacionalismo: “así es como se impulsa el toreo mexicano”, gritan sea cual sea la calidad del espectáculo. ¿Se apoya al cine mexicano yendo a ver las películas de Eugenio Derbez en Cinépolis o Cinemex?, ¿se impulsa el teatro mexicano asistiendo a las funciones de Carmen Salinas en los inmuebles de Televisa?

 

-¡Salió el toro!

“Un toro en toda la expresión de la palabra”; “¡un corridón de toros!”; “serio, serio”; “un toro-toro”. Expresiones de este tipo brotan cuando se da una tarde con un encierro destacado. El inconsciente los traiciona y hace gritar de felicidad a los publicronistas, que cada semana les toca decir que al ruedo de La México saltan toros. Cuando ello ocurra bien puede preguntarles si lo que se vio tardes anteriores no eran también corridones serios-serios, con toros-toros; ¿por qué tal algarabía?, ¿qué no es lo que vemos todas las tardes?, ¿por qué no se expresan así corrida a corrida?

 

-Obviedades

También se saben vestir de justicieros. Cuando algún torero marginado por el sistema taurino, al que por supuesto ellos tampoco nunca tomaron en cuenta –sin importar los años en la brega, su distinción de las figuran en cuanto a las ganaderías lidiadas y formas de hacer el toreo–, por fin logra un triunfo importante en la plaza mayor, los comentaristas se suben al carro y ensalzan al antes ignorado o aún vilipendiado. “Toreros como él son los que hacen falta”, exclaman; “merece estar en las plazas y ferias importantes”, sentencian los justos. Sin embargo, si los empresarios los vuelven a tapar, ellos olvidan igual de fácil.

 

-Un torero grande desata polémica

Las figuras siempre pueden contar con sus escuderos, quienes achacarán los enojos del tendido a la propia “aureola” de los grandes. “Una figura del toreo despierta pasiones”, dicen. “Siempre hay partidarios y reventadores”, rematan, soslayando que los reclamos fueran derivados por el ganado lidiado y no por su tauromaquia necesariamente. La fórmula bronca=importancia=figura también es aplicada. Entonces, los petardos acaban convertidos en expresión de grandeza.

 

-Solo quienes están en los medios `tradicionales´ son dignos de palabra

Aborrecen la redes sociales, los blogs, las páginas que no son auspiciadas por ganaderos, empresarios y demás miembros del círculo taurino conocido. Como fenómeno social, la multiplicación de voces turba a quienes creen en el pontificado de los “líderes de opinión”, tan acostumbrados a hablar sin recibir respuesta. Eso se acabó y aún no lo digieren.

El grado de dificultad para tapar los fraudes en las plazas se vuelve insalvable ante la circulación de fotos y videos incontestables. El público, la afición y la minoría crítica ahora se puede dirigir directamente a los publicronistas; los exhiben y estos solo han atinado a dos cosas: callar flagrantemente o responder que las redes dan voz a una turba ignorante, y, por tanto, que uno solo debe fiarse de los conocedores consagrados en los medios “tradicionales”.

La segunda argucia es una trampa. Y para no caer en ella, pregúntese si en verdad están presentes por su “calidad”, “respetabilidad”, “profesionalismo”, “experiencia” y demás virtudes que se autoconceden; revise el trabajo de cada uno hasta concluir si en verdad su vigencia se debe al conocimiento taurino  o a su aportación periodística, a su compromiso con el derecho a la información, o si persisten en el medio por saber qué callar y qué disfrazar, cuándo inclinarse… cuándo utilizar herramientas de engaño como las acá expuestas.

Radio Unida... Foto: Edmundo Toca

Medios unidos, ¿por quién? Foto: Toca.

 

mauromero@comunidad.unam.mx

Twitter: @MauRomero

Texto publicado en Taurología el 1 de diciembre de 2018: https://www.taurologia.com/articulo.asp?idarticulo=5546

 

Mauricio Romero

A los taurinos que siguen tan preocupados y en ascuas por no saber qué va a pasar con la Fiesta en el siguiente sexenio, en una oración se los digo:

Ni se van a prohibir las corridas de toros ni se van a expropiar las plazas y ganaderías ni se asomará una nueva sombra sobre el ya oscuro mundo taurino mexicano. La pudrición seguirá su curso, pero no por el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, sino por las razones transexenales ya conocidas y de las que son responsables los propios taurinos.

Plaza de toros. Diego RiveraPero concentrémonos en su preocupación mayor: la asunción a la Presidencia del político tabasqueño.

Primero, habría que decir que les han mentido por años, décadas, diciéndoles que AMLO es de izquierda, un comunista-socialista-castrochavista-maoísta-estalinista-anarcoanimalista. Pues no, López Obrador no es más que un reformista neoliberal –y ahora tal vez ni eso–. Siempre fue un político procapitalista con preocupación sobre los excesos del propio sistema. Nada más.

México es un país en el que el poder político está subordinado al económico. Es decir, los empresarios mandan sobre las instituciones y quienes las ocupan. Y AMLO ya ha dado muestras de que permitirá que dicho estado jerárquico permanezca con tal de redistribuir algo del gasto público.

Salvo las ferias patronales en diversos pueblos, el mercado taurino de las plazas de primera categoría –nombradas así por su aforo mas no por la edad de los toros que ahí se lidian– no es ni popular ni comunal, es propiedad de familias como las Alemán, Baillères, Ramírez, Slim y demás que a su vez son dueñas de buena parte de la riqueza del país.

Entonces son dos los grandes motivos por los cuales no se tocarán políticamente los toros, tampoco legislativa ni judicialmente.

-Porque el gran capital que controla a México tiene entre sus activos accesorios el comercio taurino y no permitirá, como así ha sido hasta ahora, que se ataque externamente a la Fiesta: ellos son los únicos capacitados para destruirla desde adentro, y

-Porque dichos grupos de poder no están en peligro con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia. Si a AMLO no le interesa arrear contra los verdaderos intereses de las familias citadas, mucho menos se enfilará –ni permitirá que lo hagan– contra algo que considera absolutamente intrascendente.

Algo más: podrán haberse subido al carro de Morena personajes como Sergio Mayer o Gabriela Cuevas, confesos antitaurinos. Pero eso no significa que puedan hacer algo. De hecho, desde hace años Cuevas presentó su iniciativa de prohibición en la cámara baja y ahí sigue: congelada y sin esperanzas de ser retomada.

En conclusión, pueden estar tranquilos, taurinos.

La agonía de la Fiesta continuará por el cáncer de la mansedumbre y la minoría de edad que le inoculan los propios ganaderos, toreros, empresas y funcionarios dizque vigilantes, y no por el relevo en la Presidencia.

mauromero@comunidad.unam.mx

Foto Nación 321