Archivos para julio, 2019

La maroma quesque leninista

Publicado: 31 julio, 2019 en Uncategorized

Mauricio Romero

Hay una maroma que no es la burda tontería con la que los obradoristas creen poder marear a cualquiera sino que está dirigida por quienes se dicen la izquierda simpatizante del gobierno de Andrés Manuel López Obrador: comparar la Nueva Política Económica (NEP) promovida por Lenin durante la segunda fase de la Revolución Rusa con el continuismo neoliberal de la actual administración.

Vladímir Ilich Uliánov, Lenin

Vladímir Ilich Uliánov, Lenin

Ante los cuestionamientos a la política de alineación a las doctrinas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, a las prácticas imperialistas y fascistas de Estados Unidos y a las propias oligarquías, tanto locales como trasnacionales, los aplaudidores ilustrados blanden la NEP. Perversamente lo hacen dejando de lado algo fundamental: que antes de la NEP hubo una Revolución que desencadenó en la expropiación hasta del nido de la perra.

El Consejo de Comisarios del Pueblo surgido de la Revolución de Octubre arrancó de los capitalistas la banca, para empezar, y con ella la industria tanto pesada como liviana, así como el comercio, los recursos naturales y prácticamente todas las empresas. Entonces se desató una guerra civil que, a la par de una intervención multinacional, terminó de bañar el ya sangrentado suelo ruso. Una coalición de siete países invadió por el norte mientras el Ejército Blanco atacaba desde el sur y el Polaco desde el occidente. Pero la Revolución resistió, aunque bloqueada, descarnada y con la población literalmente famélica.

Los trabajadores en el poder estaban cercados. Por ello Lenin planteó reforzar la alianza entre la clase obrera y el campesinado por medio de políticas liberalizadoras. La jovencísima URSS regresó diversas empresas a antiguos dueños, permitió un comercio con menos controles y se restableció la moneda; incluso acudió a capitalistas y trabajadores especializados de Europa y Estados Unidos. Se llegó a concesionar hasta bosques, tierras y minas. Durante los primeros años de la década de 1920 reactivó diversas áreas de la económica bajo la dirección de lo que bien podría llamarse capitalismo de Estado.

Sí: Lenin impulsó la reprivatización de bienes nacionales y empresas. A la vez se hizo esfuerzos por restaurar relaciones con occidente, tanto diplomáticas como comerciales. Si antes había sacrificado la revolución finlandesa con tal de mantener el pacto de no agresión con Alemania [el Brest-Litovsk], la URSS también abandonó movimientos revolucionarios en la India para no romper un acercamiento con Gran Bretaña.

[Una digresión: la partida de Lenin en 1924 –aunque estuvo fuera de la vida pública desde el año anterior– se da en pleno desarrollo de la NEP, la cual es cancelada de raíz por Stalin cinco años después. Tal vez este sea uno de los motivos primarios por los que en occidente el recuerdo del segundo es demonizado de una manera más rabiosa que el del constructor de la revolución más importante en la historia contemporánea.]

En resumen: en sus últimos años de vida  Vladímir Ilich pareció –al ojo de analistas superficiales– virar hacia una especie de liberalismo. Ello es una mentira. Primero, desde lo teórico: siempre fue notablemente honesto en sus críticas e intenciones, jamás ocultó el fin último de su actuar: el advenimiento de la sociedad comunista. Cuestionó, diagnosticó; después explicó y argumentó. Admitió abiertamente el peligro que significaban dichos virajes, pero los defendió como una salida materialista hacia el comunismo.

Ahora, desde lo práctico –palabra que tanto les gusta a los maromeros–: si bien estaba consciente del riesgo que implicaba retroceder en cuanto al control de ciertos puntos, también señaló claramente que dicho peligro era controlado, que las “palancas de la Revolución” seguirían firmes en las manos de la URSS: la banca no se privatizó, el comercio exterior era exclusivo del Estado, lo mismo los precios, y la gran industria seguía bajo control estatal; los oligarcas expropiados no regresaron, tampoco los banqueros, un nuevo Ejército se creó y curtió durante la guerra civil y la intervención aliada. Esto también lo soslayan los groseros que osan comparar la URSS de 1922 con el México de 2019.

¿Cómo se puede asociar la NEP leninista con la renovación del TLC, con la sumisión descarada a Trump, con el reforzamiento de la subcontratación obrera, con la revalidación de las privatizaciones mineras, petroleras, playeras, forestales, acuíferas, energéticas, de telecomunicaciones; con el adelgazamiento del Estado bajo la fórmula del FMI, con el sostenimiento de la banca privada y la autonomía del banco central, con la bienvenida a monopolios trasnacionales, con el amasiato con plutócratas surgidos durante el salinismo?, ¿cómo?… ¿cómo se atreven?

mauromero@comunidad.unam.mx

AMLO y Niño de Rivera. Foto: La Jornada

AMLO y Niño de Rivera. Foto: La Jornada