Mauricio Romero, @MauRomero

El gasto de miles de millones de pesos en eventos como la Fórmula 1 no motivó la venida de turistas al país, concluye la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en su

Foto: MR

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fiscalización a las acciones y erogaciones del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) durante el periodo 2014-2017.

Por tanto, el argumento esgrimido por los empresarios beneficiados, empezando por los dueños de Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE, SAB de CV), así como por los políticos involucrados y los periodistas relacionados, sobre el poder de atracción de turismo de los Grandes Premios resulta una mentira de acuerdo con las observaciones del ente fiscalizador.

La engañifa se extiende a la supuesta derrama económica impulsada por las carreras, ya que los métodos de medición son inconsistentes y faltos de credibilidad, además de que la información con la que se cuenta no es independiente, pues viene de trabajos elaborados por empresas contratadas por la propia CIE.

 

CIE, motorizada por el erario

El gobierno de Enrique Peña Nieto y la empresa encabezada por Alejandro Soberón aprovecharon la efervescencia del Mundial de Brasil para firmar el contrato plurianual y transexenal 36/2014. Precisamente el día en el que la Selección mexicana de futbol clasificó a los octavos de final tras derrotar a Croacia, el 23 de junio de 2014, la Secretaría de Turismo, a través del CPTM, se comprometió a subsidiar a la multinacional con el equivalente en pesos de 213 millones de dólares.

Los montos finalmente se distribuyeron de la siguiente forma: 596 millones 700 mil pesos para el Gran Premio de 2015; 648 millones 83 mil 675 en 2016; 795 millones 418 mil 231.40 para la carrera de 2017; 822 millones 719 mil 209.9 en 2018, y 801 millones 577 mil 600 para la última, que se correrá entre el 25 y el 27 de octubre de 2019.

Quinto pago

Quinto pago, correspondiente para el GP de 2019

En total, 3 mil 664 millones 498 mil 716.3 pesos fue el subsidio a CIE, catalogada formalmente por las autoridades federales de entonces como una pequeña empresa necesitada del apoyo público.

En principio, el dinero del erario garantizó las exigencias de Bernie Ecclestone, entonces mandamás de la categoría reina, para la adjudicación de la sede al Autódromo Hermanos Rodríguez; después, las de Liberty Media, actual propietaria de la F1.

Pero más allá de Rosberg, Hamilton y Verstappen, triunfadores en la pista de la Magdalena Mixhuca, hubo otro ganador mayor: la compañía de espectáculos para la que el negocio fue redondo desde el primer año en el que sus utilidades netas se dispararon 768.8 por ciento. Beneficios directos a los dueños de la compañía, no a los trabajadores de la misma ni de los negocios favorecidos indirectamente, cuyos salarios y prestaciones o condición subcontratada no varió por impacto económico que representó la vuelta de la Fórmula 1 a México.

Durante el periodo de los Grandes Premios los ingresos netos de CIE no pararon de subir: 8.9 mil millones en 2015, 9.9 mil millones en 2016, 10 mil millones en 2017 y 12 mil millones en 2018. Y lo mismo ocurrió con sus utilidades netas que pasaron de 102.7 millones en 2014 a 621 millones en 2018. Incluso el precio de sus más de 559.3 millones acciones se duplicó entre 2015 y 2017 al pasar de 9.95 pesos a 18.54 por cada una.

Semejantes rendimientos económicos fueron motorizados por las arcas públicas. Y al estar involucrado directamente el erario, sus resultados son sujetos de fiscalización.

 

Cifras alegres desmontadas por la Auditoría Superior de la Federación

Políticos y empresarios cantan cifras que son coreadas por los medios y el público afines. Como estribillo entonan que cientos de miles de turistas ocupan hoteles, gastan en la ciudad, van a las playas, a los museos, a las taquerías; que miles de millones deja el Gran Circo. El arreglo hace énfasis en el supuesto poder de la F1 para atraer turismo y provocar una inestimable “derrama económica”.

El coro suena desafinado; unos entonan unas cifras mientras que otros cantan datos disímbolos. Sin embargo, la base de la partitura la componen los informes hechos por las firmas trasnacionales Formula Money (FM) y Aecom, ambas contratadas por la propia CIE.

No comprobó derrama ni ná

“No se comprobó la derrama, la información careció de confiabilidad”: ASF

Formula Money jugó un papel preponderante desde el principio: Antes de darse el acuerdo, y por encargo de CIE, elaboró un trabajo con la intención de deslumbrar al gobierno mexicano con los supuestos beneficios de un Gran Premio. FM prometía un éxito como el de carreras que terminaron por desaparecer por su inviabilidad, entre otros factores, como las de la India, Turquía y Malasia.

Todo el proyecto para el subsidio milmillonario se basó en “proyecciones” y nada más, reconoce el CPTM en su Libro Blanco sobre la F1. Y ya celebrados los Grandes Premios, nuevos cálculos también pagados por CIE marcaron las notas de la canción:

“Se ha obtenido un beneficio económico por concepto de demanda final de bienes y servicios acumulado de $23,004´000,000.00 (veintitrés mil cuatrocientos millones de pesos, sic)”, vociferan aunque sus propios números no concuerden, mientras el coro entona la marcha de la multitudinaria llegada de turistas.

Empero las fanfarrias y los tamborazos son acallados por la Auditoría Superior de la Federación; el jolgorio se desmonta con la revisión de desempeño 2017-2-21W3J-07-0465-2018 emitida el 18 de octubre de 2018.

El órgano de fiscalización es contundente: el arribo de turistas a México no tiene nada que ver ni con la publicidad de los grandes eventos ni con los miles de millones de las arcas públicas gastados en ellos, sino con la devaluación del peso; además, no es posible confirmar los cacareados datos de la “derrama” por la falta de rigor en las mediciones.

No estableció evaluaciones

Ni incremento de turistas ni generación de ingresos

La Auditoría analizó los resultados de la promoción turística impulsada con recursos públicos y sus efectos en el incremento de los ingresos económicos relacionados con los visitantes. Todo a partir de datos entregados por el CPTM. Y sus conclusiones fueron las siguientes:

-¿Es confiable la información difundida sobre la “derrama económica”?

“El CPTM no estableció elementos suficientes para evaluar tanto el efecto de la promoción como los resultados de las actividades que llevó a cabo para contribuir a incrementar la llegada de turistas y generar mayores ingresos económicos”, responde la ASF.

Como parte de las acciones de promoción turística en los ámbitos nacional e internacional, los eventos de alto impacto como la Fórmula 1 fueron sus mayores apuestas. Sin embargo, “no comprobó ni la derrama ni tampoco el retorno de inversión, por lo que su rendición de cuentas careció de confiabilidad”. En resumen, “no existe coincidencia entre las cifras de cada uno de dichos eventos, por lo que la información careció de confiabilidad”, repite.

El Sistema de Evaluación del Desempeño es deficiente debido a que los indicadores son incongruentes, agrega.

Con los trabajos de Formula Money y Aecom en la mano, con canción de cifras alegres en el oído, los auditores concluyen que los involucrados no pudieron acreditar “los mecanismos para el registro y generación de información confiable, oportuna y suficiente”.

-¿Y los datos sobre el incremento de la llegada de turistas gracias a los eventos?

Para empezar, tampoco son confiables, pues los auditores no tuvieron la certeza de la validez del Plan de Mercadotecnia del Consejo, “por tanto, de un adecuado proceso de planeación y autorización, ni de la correcta aplicación de sus directrices”.

Simplemente “careció de criterios para justificar las actividades de promoción”, lo cual “dificultó la revisión, evaluación y seguimiento de los resultados”.

Sobre la programación y utilidad de las metas e indicadores se encontraron “inconsistencias y falta de congruencia entre lo que se pretendió medir y las unidades de medida, […] no se establecieron metas, ni indicadores”. Los datos cacareados solo fueron parte de la F1esta (palabra con derechos reservados).

Devaluación peso

Devaluación, clave para el incremento del turismo

-¿Eventos como la F1, la NFL, el Abierto Mexicano de Tenis, entre otros subsidiados, impulsan el flujo turístico?

“No se tiene certeza de que las acciones de promoción realizadas por el Consejo influyeron de manera directa en la decisión de viajar a México”, contesta la Auditoría. Y añade:

“La llegada de turistas y el ingreso de divisas por turismo no se determinó por el presupuesto asignado al CPTM, sino que el comportamiento de esas variables depende de otros factores exógenos.”

Dicho factor es la devaluación del peso: “Mientras más se deprecia el peso mexicano respecto del dólar –explican los fiscalizadores–, más turistas arriban a México, ya que resulta más barato viajar cuando la moneda del país se deprecia. […] El 50.0% de las llegadas se explican por la diferencia en precios relativos de la canasta de turismo”.

-Entonces, ¿cuáles fueron los efectos de la promoción del país-marca?

“Respecto de la medición de los efectos de la promoción turística, el CPTM careció de indicadores para conocer el efecto de su gestión en la promoción de México como destino turístico”, redunda la Auditoría, que analizó los ingresos económicos producidos por el sector en el periodo 2014-2017 para identificar la relación entre el gasto en promoción y la llegada de turistas, así como la eficiencia de dichas erogaciones y su correspondencia con la derrama económica tan publicitada.

-Por último, ¿la financiación de espectáculos de la gran industria del deporte promueve el turismo deportivo?

“Se ha mostrado un país competitivo, fortaleciendo la promoción de segmentos especializados como el turismo deportivo”, dicen el Consejo, CIE y demás socios. Pero eso también es rebatible, asienta la Auditoría, que sin miramientos sentencia que con las inversiones hechas tanto en la F1 como en el futbol, box, golf, tenis y demás “se desaprovechan otros destinos y atractivos del país, tales como culturales, de negocios, ecoturismo, de salud, deportivo, entre otros, que pudieran resultar de interés para los turistas, lo que podría incidir en que México pierda presencia como un lugar preferente y que, a su vez, se registre una menor recepción de turistas y, por tanto, un menor crecimiento en los ingresos económicos generados por dicha actividad”.

mauromero@comunidad.unam.mx

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Los tubos de órgano del Ferrari 312 T de Niki Lauda

¿Integridad en la Plaza México?; responden los periodistas que la cubren

Mauricio Romero

La palabra integridad no suele ser pronunciada por los periodistas de la Plaza México. En sus crónicas y comentarios rehúyen hablar sobre edad y manipulación de pitones. Por lo anterior, se buscó a un grupo de ellos para preguntarles expresamente lo siguiente:

A partir tanto de su conocimiento taurino como de su trabajo periodístico: ¿considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

Los encuestados fueron Guillermo Leal, Jaime Oaxaca, Juan Antonio Hernández, Rafael Cué, Juan Antonio de Labra, Carlos Eduardo Arévalo, Leonardo Páez, Bardo de la Taurina, Alfredo Flórez y Carlos Flores.

Por sus respuestas, pueden ser divididos en dos bloques: los rotundos, que no dudan al afirmar en uno u otro sentido, y los desarrolladores, que entre un berenjenal de oraciones matizan su contestación. Pero a usted le corresponde catalogarlos en el sitio que les corresponde.

Sin más, que expongan ellos mismos:

 

Guillermo Leal; Televisa [Utdn, narración de las corridas en vivo; y W Radio] y diarios Reforma y ABC de España:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–Siií. Ahí hay autoridades que se encargan de ello, ¿no?

–Entonces, ¿le asegura al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

Guillermo Leal y Juan Antonio de Labra. Imagen, Facebook Plaza México

Guillermo Leal y Juan Antonio de Labra. Imagen: Facebook Plaza México

–Pues eso es lo que marca el reglamento y eso es lo que dicta los festejos taurinos, o sea lo que rige el festejo taurino en la Plaza de Toros México, ¿no? Yo no puedo asegurarle porque yo no soy quien compro los astados ni mucho menos, ¿no?

–Le pregunto, más allá de reglamento, a partir de su experiencia, de su vasta experiencia en el mundo taurino y de su trabajo periodístico.

–Sí. Yo… yo en la Plaza México, desde hace muchos años no ha habido ninguna situación anómala en cuanto a la edad de los toros y a la integridad de las astas. Eso, reitero, son las autoridades las que tienen la obligación de velar por esos intereses.

 

Jaime Oaxaca; opinionytoros.com:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–No, Mauricio. Por supuesto que no. Por supuesto que no. Yo creo que la autoridad en la Plaza de Toros México es la empresa, desde hace mucho, y esto lo manejan a su conveniencia. Por supuesto que no. Estoy con… no la certeza, porque sería muy petulante de mi parte, pero sí con la sospecha de que ni se cumple con la edad ni se cumple con la integridad de los cuernos.

–Entonces, ¿no es posible asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–No. No lo es. Además, me parece que el reglamento habla de que el examen post mórtem se hará a petición del juez de plaza y que lo hará el veterinario. Pero el doctor [Javier] García de la Peña pues es prácticamente un empleado de la empresa y, por otro lado, los jueces [presidentes] tienen prohibido solicitar este examen. Prohibido por la empresa, que es quien realmente tiene la autoridad. Y no existe el laboratorio ya en la Plaza de Toros México. Así es que el examen que se hace es dental y es lo único que hay. Y en cuanto a la integridad, pues yo creo que al puro tacto. Entonces no hay exámenes, y si los hay pues todos dirán que todo está perfectamente todo en regla. Pero, desde mi punto de vista, como aficionado, me parece que no cumplen con eso, Mauricio.

 

Juan Antonio Hernández; Tv Azteca [México Bravo] y TVE [Tendido Cero]:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–Yo creo que no. Ha faltado un poquito de rigor en cuanto a las autoridades. Pero finalmente aunque se tengan los estudios de los veterinarios, que nunca dan a conocer públicamente a través de los medios de comunicación los estudios, pues la gente tiene la última palabra y cuando se tienen que quejar los aficionados en contra de una corrida, lo hacen y los toros se rechazan.

Luis Niño de Rivera, Rafael Herrerías y JA Hernández. Foto, Tadeo Alcina

Luis Niño de Rivera, Rafael Herrerías y JA Hernández. Foto: Tadeo Alcina

–Entonces por estos estudios hechos por los veterinarios, y en su opinión a partir de lo que ha conocido como periodista en su vasta experiencia, ¿le asegura al aficionado que compra un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–Sí. O sea, le digo que considero que finalmente esta cuestión es un tanto de apreciación y  el público ha sabido protestar, incluso con mayor rigor temporada tras temporada sobre la presencia de los toros sin necesidad que tenga el estudio del cuerpo de veterinarios oficial de la Plaza México que representa a la autoridad, a la delegación Benito Juárez, los tenga que conocer. Sino cuando el público no le parece y considera que un toro no tiene trapío necesario, se manifiesta hasta provocar que sean devueltos.

 

Rafael Cué; Televisa [Utdn, narración en vivo de las corridas], Canal Once [Toros Sol y Sombra] y El Financiero:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–… [10 segundos de silencio].

–Aló…

–Sí, sí. Estoy pensando cómo contesto para no echarme un rollazo. Déjame pensarlo… Pues está garantizada por parte de la empresa. La autorizad quizá debería de volver a instalar un laboratorio post mórtem. Pero eso depende cien por ciento de las autoridades.

–Le pregunto a partir de su vasta experiencia. De lo que conoce dentro del mundo del toro. Entonces, ¿puede asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

Rafael Cué y Javier Sordo. Foto Twitter RC

Rafael Cué y Javier Sordo. Foto: Twitter RC

–No está en mi postura poderlo garantizar porque muchas veces la edad se… tiene que garantizar con un examen post mórtem. A simple vista, yo no puedo garantizar eso.

–Con los elementos que cuentan, o no, tanto la empresa como las autoridades, ¿qué le puede decir al público?

–No. A ver: no entiendo el objetivo de la pregunta.

–Como le pregunté, Rafael. A partir de lo que usted conoce, ¿existe esta garantía, en cuanto a la edad sobre todo?

–La edad, ya te digo: los únicos que pueden garantizar la edad son los veterinarios, y los ganaderos; existe un registro en la asociación de ganaderos. Todos los toros lidiados en La México están registrados en la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia. Está registrada su nacencia, allí es donde se garantiza. Las autoridades no aprueban ningún toro que no haya sido previamente registrado. Esa es la mayor garantía.

 

Juan Antonio de Labra; Televisa [W Radio, narración en vivo de las corridas] y dueño de altoroméxico.com:

–Mmm. No, discúlpeme. Yo prefiero contestarle a un medio profesional. Gracias. [Tal no respuesta espetó un día antes de fungir como anunciador de los carteles de la empresa que regentea la Plaza México.]

 

Carlos Eduardo Arévalo; El Economista:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–La verdad es que sí… en parte. Esto es porque se dicen muchas cosas en los mentideros taurinos, pero generalmente y de acuerdo al reglamento taurino en el antes Distrito federal, y ahora Ciudad de México, se establece que las cornamentas de los astados deben ir íntegras en su totalidad y que para novilladas deben ser tres años cumplidos y para corridas de toros cuatro años cumplidos en plazas de primera categoría, para los novillos el peso debe ser 350 kilos y para los toros 450 kilos. Con la edad reglamentaria, que es tres años para los novillos y cuatro años para toros. Debe estar garantizada, también de acuerdo a reglamento, con el examen post mórtem que debe hacer el médico veterinario que nombra la delegación [alcaldía]correspondiente, que en el caso de la Plaza México es [la] Benito Juárez, para estos efectos.

–Debe estar garantizada de acuerdo con la ley. Pero le pregunto a partir de su conocimiento y experiencia periodística: ¿puede asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–Pues yo pienso que sí. Yo no he sabido hasta el día de hoy, no he sabido que haya cornamentas manipuladas o que los toros no cumplan la edad.

 

Leonardo Paez; La Jornada:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

Leonardo Páez. Foto, Altoroméxico

Leonardo Páez. Foto: Altoroméxico

–No está garantizada porque no se llevan a cabo exámenes post mórtem por decisión unilateral de la empresa y connivencia ancestral de la delegación, alcaldía ahora, Benito Juárez.

–Entonces, ¿no se le puede asegurar al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–Nooo. De ninguna manera. ¿Pero sabes por qué, Mauricio? Porque hay un desinterés sereno. Ya ni siquiera hay información de qué es un toro y qué es una burra preñada. No. Hay un desinterés: la cultura taurina ha devenido en un ver-torear-bonito lo que sea, o casi lo que sea. Entonces, los toros salen jóvenes, salen mochos de sus astas… sobre todo [para] los figurines, que pueden imponer condiciones, y la leña, el ganado duro, con edad, con trapío y yo no sé incluso si con sus astas íntegras para muchachos que tienen dos o cuatro corridas en el año.

 

Bardo de la Taurina; La Prensa:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–No creo que nadie que no estemos con todos los elementos pudiéramos garantizar o dar una opinión, y menos gente desde el tendido por una situación muy sencilla y a la vez cierra todo: para mí, la única forma de que se puede comprobar edad, es con los registros de nacencia, y la palabra integridad, lo otro, solamente creo que la puede dar el análisis post mórtem, que es el único que puede decir fidedignamente si sí o si no, lo apreciativo, es meramente eso: apreciativo.

–Le pregunto a partir de su experiencia, lo que conoce, lo que ha visto, de lo que se ha enterado en los años que lleva cubriendo las temporadas grandes. Concretamente, ¿puede asegurarle a un aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–Yo creo que, reglamentariamente, no deberíamos dudar hasta que cada quien nos diga “para mí no lo tiene”, y como siempre, tendremos que ir a lo mismo: aportar pruebas, y por otro lado, no creo que toda la gente que estemos en los tendidos, tengamos la capacidad para dar una opinión a distancia. Esa es la otra realidad. La Plaza México, desde tiempos de Manolete que se acuñó aquella frase de “¿y los que están allá arriba a qué vinieron?”, no creo que nadie pueda dar una opinión.

–No le pregunto de los que están arriba. Les estoy preguntando a los periodistas que tienen una vasta experiencia…

–No, no, no creo tampoco que sea cuestión de la experiencia ni de los años. ¿Por qué? Porque absolutamente nadie, nadie puede asegurar algo que o le conste. Y dos metros de diferencia, que es lo que puede haber en un callejón, más donde veas tú el toro, que puede ser de 1 a 22-23 metros, vamos a decir, no creo que nadie pueda meter la mano al fuego para asegurarlo. Ahora, también te puedo dar una opinión como aficionado, porque antes que nada yo creo que cualquier periodista, para cubrir una fuente, debe tener cierta afición, porque si no no vas a acumular experiencia. Yo creo que una cosa es lo que vemos en el toro, lo que vemos en el toro que se está lidiando en el ruedo, y ora cosa es lo que quisiéramos ver. Esa es la realidad. Creo que estamos, en algunos casos, o cuando menos en el mío, sí estamos tocados por eso, que es una cuestión de deseo. En lo particular, soy un hombre al que le gusta más el toro, más con trapío…

–Más que del trapío, le hablo de la edad… si el aficionado puede estar plenamente seguro que el toro que ve es mayor a cuatro años.

–No puede, nadie absolutamente puede estar con esa seguridad, y le voy a contestar con una pregunta que me la hacen a mí constantemente todos los días: cuando me preguntan “¿qué edad tiene usted?”, y yo les puedo decir 60 años, tengo 70 años, tengo 50, y la gente, ¿la mayoría sabes lo que me contesta?: “parece usted de otra edad diferente”. Esa es mi respuesta.

 

Alfredo Flórez; toriles.com:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–Sí. Debe estar garantizada.

–¿Debe estar o está plenamente garantizada esta integridad?

–Debe de estar. No soy testigo de que sea así, pero debe de estar, según el reglamento.

–Le pregunto a partir de su vasta experiencia dentro del mundo taurino y periodístico. ¿Puede asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–Sí, así es.

 

Carlos Flores; ABC Radio [Con Sentido Taurino y crónica radial en vivo de las corridas]:

–¿Considera que la integridad de las corridas que se dan en la Plaza México, en cuanto a la edad de los astados y sus cornamentas, está garantizada?

–No todas. ¿Con esto qué quiero decir?: que… algunas corridas se lidian con la edad y la integridad de las astas de los toros. Y esto te lo comento con base en los criterios de crianza y de ética de algunos criadores de toros bravos; otros… pues no me atrevo a decirte si sí o si no, porque no los conozco.

–Le pregunto…

–Pero… híjole, qué te voy a decir. Es que es una pregunta… es una pregunta que tiene obviamente su fondo. ¿Por qué?: Porque sabemos que… que el tema de las actas de nacencia hoy es un mero albur, ya no se tiene un registro firme, como se debería tener, o como en antaño, que a lo mejor se tenía de una manera más rigurosa. Hoy no tenemos cómo comprobar, cómo comprobar si un toro tiene las astas íntegras o no. Porque, mira, te voy a ser muy honesto y muy sincero: a simple vista, también muchas veces nos vamos con las fintas, ¿sí?, y es muy difícil hacer un juicio airado o sin fundamentos si un toro tiene la edad y si un toro tiene las astas íntegras. Sabemos que esa práctica ocurre no solo en la Plaza México, eh. O sea, ocurre en la mayoría de los escenarios taurinos, y ocurre en la plaza más modesta, ¿sí?, por condiciones de poca garantía en términos de contar con servicios médicos óptimos, etcétera, etcétera, etcétera… Si ocurre en plazas modestas, pues también ocurre en otro tipo de plazas, por supuesto que sí; no estoy diciendo que La México esté exenta a eso o no. Ocurre en todos lados. Y eso es por la imposición de muchos de los toreros; es más: te puedo decir que el noventaitantos por ciento de los toreros, sean figuras o no… no sé si permitan la práctica o no, pero pues ya es algo, algo que lamentablemente se ha vuelto como una cosa natural, una cosa obvia cuando no debería serlo. Eso en cuanto al término estricto de la integridad de las astas de los toros. Ahora, en cuanto a la edad, pts es que hay muchos factores que, que hay que analizar, ¿no? ¿Y por qué te digo esto?: pues porque no tenemos, lamentablemente, una autoridad que te dé un, un… diagnóstico, un resultado post mórtem, ¿no?, o que te garantice de acuerdo con un papel “esta corrida sí tiene la edad para ser lidiada”, ¿no? Pero muchas veces, vaya, hay toros que no necesitan tener el carnet ni la identificación para que se vea que se tiene la edad, ¿no? Muchas veces también hacemos juicios, muy aventurados, ¿sí?, de muchas casas ganaderas donde su tipo es ese. ¿Qué quiero decir con esto?: pues que no tienen… cajas exageradas, ni pueden cargar demasiados kilos ni se les desarrolla demasiado alguna parte del cuerpo, en este caso la cabeza, por ejemplo, ¿no?, o la misma cornamenta. ¿Sí me explico? O sea, no te puedo decir, este… puta: el 89 por ciento, el noventaitantos por ciento de las corridas que se lidian en México no tienen la edad o vienen despuntadas.

–Le pregunto a partir de su propio conocimiento, de su vasta experiencia en el medio, por la que conoce quiénes son tanto las autoridades, cuáles el método de verificación de la edad y las astas, quiénes lo realizan y quiénes son los distintos actores de la Fiesta. Por eso le pregunto: ¿entonces no se puede o sí se puede asegurarle al aficionado que compre un boleto que verá toros mayores a cuatro años y con las cornamentas intactas?

–Mira: es más fácil que una corrida tenga la edad… o casi tenga la edad, ¿no?, porque vamos a ser muy honestos: son muy pocos los ganaderos en México que permiten que la corrida no salga de su casa si no tiene la edad. Son pocos. Entonces muchas corridas a veces se adelantan, ahorrándose medio año dándole de comer. ¿Sí me explico? O sea: son muchos factores que, obviamente, bueno, pues todos convergen en que no debería ser así, ¿no? Déjame sintetizarte de la siguiente manera:

–Dígame.

–No tenemos hoy, ¿sí? Ni el aficionado ni los medios de comunicación ni nadie absolutamente hoy en el medio, la certeza de que una corrida se lidie con la edad y las astas íntegras. ¿Por qué?: Pues porque no sé dónde han quedado los exámenes post mórtem. No sé dónde han quedado… hoy los veterinarios obedecen a las empresas. Es así. Y no tenemos esa información a la mano. Son muchas cosas que habría que rascarle, que habría que comenzar a modificar para que el aficionado tenga esa credibilidad que debe tener. O sea, si el aficionado paga un boleto por ver una corrida de toros, pues tiene que ver una corrida de toros, por supuesto que sí. Hoy no te puedo yo decir que el aficionado va a tener la certeza o la garantía al cien por ciento, al mil por ciento de lo que está pagando, es real. Y, también te comento lo siguiente: los toreros, las figuras y las no figuras hoy… pues no sé si exijan un toro despuntado o no. No es el rollo o el cuento al miedo a no poder estar bien con un toro en puntas o uno que no esté en puntas, por supuesto que no; es meramente una práctica… mala, muy mala, poco ética que hoy lamentablemente se nos ha vuelto costumbre. Y a ellos se les hace costumbre porque ellos son los toreros, ellos son los que cobran, ellos son los que están ahí. No nosotros, finalmente. ¿Sí? Dicho hace poco por el doctor Vázquez Bayod, y me lo comentó fuera de micrófonos, ¿sí?, que hace más daño un toro despuntado que un toro en puntas, una cornada que tenga que operar de un toro despuntado es mucho más complicada que una cornada de un toro en puntas, ¿sí? Entonces es una práctica mala, que se ha vuelto costumbre. Ahora, el tema de las corridas… en México no se lidian corridas de cinco años. Esa es una realidad. En México no se lidian corridas de cuatro años y meses, ¿sí? Sí hay muchos ganaderos, porque también sería muy aventurado echarnos a todos los ganaderos de México por delante, así de fácil, o eliminarlos de un plumazo, que ninguno manda una corrida de toros con edad a la Plaza México, ¿no? Pts hay corridas que, bueno… a simple vista parecen ser toros, y hay muchas características [en las] que también uno se tiene que fijar pues para ver si de entrada el toro parece toro, ¿no?, y hay, hay características físicas que tú te puedes fijar en una plaza de toros, en un callejón, el número de rodetes que tienen los cuernos de los toros, el desarrollo de las criadillas, los testículos, obviamente la morfología; si un toro está bien rematado, si un toro tiene morrillo, si está rematado de los cuartos traseros, que es lo que gusta en México. En fin, son muchas cosas, insisto. Y a veces un toro que parece toro, ¿sí?, pues resultaría que no tiene la edad; y un toro sin trapío pues muchas veces tiene la edad. Entonces, es un tema bien complicado y que está muy revuelto, muy revuelto. Yo no te podría asegurar, ¿sí?, que el cien por ciento de las corridas que se lidian tienen la edad y las astas íntegras. No. Creo que, como en todo, pues hay de todo, hay corridas que sí se lidian, ¿sí?, como deben ser y hay otras que no. Y yo creo que radica en algo, con esto concluyo: La honestidad del ganadero, creo que lleva un porcentaje enorme en todo esto, porque si un ganadero que le vayan a su casa a exigirle una corrida que no tenga la edad o una corrida muy a modo, que va en contra, incluso de los principios de crianza del propio ganadero, pues no debería salir de su casa ganadera. Así de fácil, ¿no?, ¿sí? Ese es el factor número uno, número uno. Si un ganadero honesto dice: “señores: estos toros que quiere este torero no salen, pues porque no están puestos o porque están muy cómodos. Sabes qué: aquí tengo otros cinco. ¿Por qué no te llevas estos?, y acompletamos [sic] con otros tres de acá”. “No”. “Pues entonces no se vende mi corrida. Punto”. Ahí empezaría a cambiar la fiesta de los toros. Pero pues como hay muchos ganaderos que pues solamente, obviamente, buscan hacer el negocio, ¿no?, y obedecen a las pretensiones de muchos actuantes de la Fiesta: veedores, toreros… este, la propia empresa muchas ocasiones… que la empresa… el tema es poner a todos estos de acuerdo, pts los va a contratar; yo creo que a la empresa le da lo mismo pues que se lidie una corrida… que maten lo que ellos quieran. Aquí creo que los toreros son los principales responsables del cuento, y claro, también vienen muchas responsabilidades conjuntas en todo esto, ¿no? Y obviamente la autoridad. Pero sí creo que si un ganadero tiene la ética por delante, y el principio claro que lo que se lidia en su casa son toros, pues esto sería mucho más fácil, ¿no?, y nos evitaríamos que si existen los exámenes o no, han de existir, dónde están las actas de nacencia o no, pues deberían aparecer. Pero si existiera esa ética por delante, de los criadores de toros de lidia, creo que muchas cosas serían más fáciles.

 

Breve guía contra el publicronismo taurino

La credibilidad es el mayor bien del periodista, aseguran los maestros. Y para su construcción es indispensable la independencia, de la cual carece el grueso del grupo de comunicadores que cubre –en el sentido de tapar más que periodístico– lo que ocurre en la Plaza México.

El publicronismo es lo que impera en la fuente taurina mexicana. Es decir, comunicadores que hacen publicidad bajo el disfraz de periodistas, cronistas o comentaristas.

Prensa. Foto, Mauricio Romero

Burladero de prensa. Foto: Mauricio Romero

El engaño se vale de diversos métodos y herramientas que los publicronistas van perfeccionando con el paso de los años: de la zalamería abierta a los chistoretes y la verborrea; de la pedantería al academismo y el oportunismo seudocrítico.

“Lo mismo trabajan para hacer ver que lo blanco es negro como que el sol no alumbra. […] Su misión principal y única se reduce a ensalzar a quien paga, y en verdad desempeñan a la perfección tan poco airoso papel”, ya denunciaba en el ocaso del siglo XIX El Cesante H, cronista catalán.

En México, en la década de 1940, la revista Tiempo abundó en la corrupción del ecosistema taurino local y así resumió el objetivo del gremio cobero: “Si el torero estuvo mal, la culpa la tendrán los toros. O la habrá tenido el viento, si el ganadero también paga. En todo caso, el público ignorante y villamelón, si es que no hubo viento”.

No descubrimos nada nuevo, pues la corrupción en la fuente taurina es tan añeja como la conversión de la Fiesta en negocio. Entonces, la intención es brindar una breve guía sobre los usos comunes de la manada que colma el burladero de Prensa de La México –tanto de radio, televisión como de medios escritos– para que no lo engañen tan fácil, para recordar que el periodismo no es publicidad descarada ni encubierta.

[Advertencia: si los vicios se parecen a los que se dan en otras partes, y aún continentes, no es coincidencia, ya que el cáncer dentro del mundo taurino ha hecho metástasis.]

 

-La empresa no puede darle gusto a todos

Ante cada presentación del elenco del derecho de apartado [abono], los defensores de la empresa tienen un clásico sofisma: “no se le puede dar gusto a todos”. Minimizan los reclamos y ni por error mencionan que sobre las ganaderías de costumbre pende el resentimiento de la afición alimentado durante años por encierros anovillados y descastados.

 

-Una “buena entrada”

La Monumental Plaza de Toros México es la más grande del mundo; la de mayor aforo, pues. Y su arquitectura tiene un detalle que suele dejarse de lado: más de la mitad de su capacidad está en los tendidos generales.

La maldición de la galería General es que en las crónicas deja de existir cuando se habla sobre la asistencia del público a la plaza.

En sus cálculos a ojos de buen cubero, los publicronistas celebran que hay 1 cuarto de entrada cuando apenas se difuminan un poco la barrera y algo del primer tendido [“buena asistencia”]; suben a 1 tercio cuando ya se ve gente en el segundo [“muy buena entrada”]; ¡media!, cuando se ven ocupadas las barreras, buena parte del primer tendido y menos de la mitad del segundo [“¡excelente!”]; si se ven cabezas en las últimas filas del segundo tendido, la euforia escala los tres cuartos [“¡entradón!”]; con Enrique Ponce, el Juli o Hermoso de Mendoza se llena[ba] el numerado y aflora[ba]n puntitos en General, entonces, el éxtasis: “¡casi lleno!”.

Para que no le vean la cara, tenga en cuenta que la distribución de las localidades –la última intervención a la plaza no debió de variarla mucho– es la siguiente:

2 mil 279 en barreras, 3 mil 274 en el primer tendido, 12 mil 792 en el segundo, 833 en los palcos, 105 en los balcones, 1 mil 279 en las lumbreras y, ¡atención!, 20 mil 700 en General.

Entonces, si Pablo Hermoso de Mendoza, el Juli o Enrique Ponce cubren la mayoría del tendido numerado, no meten tres cuartos de plaza ni dos tercios: habrán metido menos de la mitad de la capacidad de la plaza.

 

-Fotos del entradón

Para completar el punto anterior se tienen las lentes de las cámaras y quienes están detrás de ellas: simbiosis que también sirve para alterar la realidad. Por ejemplo, no es lo mismo tomar una foto o un cuadro televisivo del tendido de Sol que el de Sombra; por supuesto, General también termina despareciendo de las imágenes difundidas.

Para combatir la ilustración proempresarial están las imágenes de los aficionados a través de las redes sociales.

 

-Los toros no tienen palabra

Ante la debilidad, las lesiones o enfermedades que luego se evidencian en el ruedo, pero sobre todo ante la mansedumbre escogida por empresarios-ganaderos-toreros, los comentaristas tienen un dicho infalible: “los toros no tienen palabra de honor”.

“La única obligación del ganadero es traer bien presentada la corrida”, se atreven a decir, aunque no esté bien presentada. “Pero la bravura y el comportamiento… ya es otra cosa”, se apresuran a disculpar.

 

-El encaste mexicano es como es

El encaste San Mateo-Llaguno-San Martín es así, “ese es su fenotipo”, ilustran los comentaristas conocedores del toro. Por tanto, siguen, es bajito, de extremidades cortas y cornicortitos. Y si usted espera otra cosa, entonces es un villamelón, no conoce el tipo del toro mexicano; lo que quiere ver son búfalos, México no es Madrid ni Bilbao, regañan. La intención es clara: fecundar en el ideario de la afición –tanto mexicana como extranjera– que el tipo de toro “mexicano” son los “zapatitos” del grupo de ganaderías que cada año aparecen en La México y no los provenientes de los hierros repulsados por las figuras y el grupo encabezado por la familia Baillères.

 

-El disfraz de crítico

Es quizá el examen profesional de los publicronistas. No está al alcance de todos, solo de quienes tienen el colmillo suficiente o el oportunismo recatado. Bien saben cuándo hablar de hechos que dañan a la Fiesta y disfrazarse de periodistas preocupados por su integridad.

Empero, ¿en qué circunstancias vemos a los publicronistas reconvertidos en críticos? Pues cuando el fraude, petardo o bronca son tan evidentes que el quedarse callados sería demasiado burdo hasta para ellos. Recuerde que su objetivo es mantener la apariencia de periodistas imparciales, objetivos, honestos; entonces, si algún aficionado los increpa por medio de alguna red social por su coba cotidiana podrán responder que son inocentes, que cuando hay que hablar y decir que las cosas se hacen mal se dicen y ya, que han criticado los vicios del espectáculo; que se ocupan por la dignificación del toreo como el mayor de los aficionados.

De ahí el refinamiento del ardid.

Pero fíjese que cuando se atreven, no pasan de las palabras trapío, seriedad, presentación, casta… Cuando los publicronistas quieren pasar por críticos y defensores de los intereses de la afición y la Fiesta, subrayan que es una obligación de los ganaderos y las empresas traer encierros de acuerdo con la “importancia de la plaza”, sin embargo, la palabra que no pronunciarán jamás, jamás, es EDAD, mucho menos tocan aquel latinismo que quema: POST MÓRTEM. ¿Cuántas veces escucha o lee esas palabras de los comentaristas presentes en la Plaza México?

 

-Eufemismos

Son una familia cuyo fin es no llamar las cosas por su nombre, y hay un par de usos harto extendidos en la crónica plublicronista:

a-Diminutivos

“Un pelín trasero”, “un poquito desprendida”, describen los puyazos y las estocadas sin importar que estén a medio lomo o en la paleta de la res. También sirve cuando la invalidez o la mansedumbre son innegables: “bajito de fuerza”, “cortito de casta”.

b-Lenguaje negativo

Dicen lo que no es, lo que falta, en vez de describir. Y eso tiene un fin: minimizar lo evidente. Prefieren decir “falto de transmisión” y no mansedumbre; “no se ajustó” a despegado;  “no está sobrado de fuerzas” a débil; “menos cuajado”, “no bien rematado” a mal presentado; “no en buen sitio” a caída, trasera o golletazo.

 

-Enciclopedismo para marear

Prensa. Foto, Intolerancia Diario

Foto: Intolerancia Diario

También sirve para distraer la atención de lo que está pasando. Hay quienes son capaces de mencionar fechas, nombres de toros, plazas y hasta colores de vestidos utilizados aquel día en que una paloma se paró abajo del reloj, pero son incompetentes para describir la morfología y las condiciones del burel abecerrado en turno o la actitud del torero. Por supuesto, en las memorias enciclopédicas se borran las veces en las que la afición no aguantó más e increpó con fuerza a tal o cual figura; recuerdan con lujo de detalle todas las tardes de triunfo y apoteosis, pero nada de los días de broncas abiertas ni de los motivos que las originaron. Pero eso sí: cuando el ruedo se convierte en un pantano de mansedumbre y presunción de fraude afloran los datos inútiles, las anécdotas personales, las efemérides inoportunas.

 

-Comerciales comerciales, comerciales

Cada vez que escuchen que “habrá una corrida” en tal o cual lugar, pregúntenle al comunicador si fue contratado por la empresa, y copien su pregunta a Hacienda. Y de paso, cuestiónenle los motivos por los cuales no nos avisó de cada festejo que se va a dar en las plazas ajenas al consorcio que lleva La México.

Peor aún: con cinismo incluso fungen como presentadores en los eventos de la empresa o como apoderados de toreros y ganaderos. ¿Qué confianza puede tener en la información difundida en quienes se regodean en conflictos de intereses?

 

-Apoye asistiendo

No se deje chantajear. Viven diciendo que es obligación del ver-da-de-ro aficionado “retratarse en la taquilla” –el que los boletos de cortesía que dan las empresas suelan quedarse en las familias y amigos de los comentaristas es otra cosa, aunque parte de los mismo, diría Cantinflas–.  “La Fiesta se vive in situ”, remachan para señalarle la porquería de aficionado que es si no va a ver a Ponce con bernaldos, al Juli con teófilos, a Morante con marrones o a cualquier otra figura con los hierros de costumbre; por supuesto, no importa la edad ni el arreglo de  los pitones, mucho menos la casta. Usted no debe pensar en eso, pues su obligación es gastar el equivalente a varios días de trabajo para demostrar la sinceridad de su afición. “Se apoya la yendo a las plazas”, insisten si es que no lo han convencido, y hasta apelan el nacionalismo: “así es como se impulsa el toreo mexicano”, gritan sea cual sea la calidad del espectáculo. ¿Se apoya al cine mexicano yendo a ver las películas de Eugenio Derbez en Cinépolis o Cinemex?, ¿se impulsa el teatro mexicano asistiendo a las funciones de Carmen Salinas en los inmuebles de Televisa?

 

-¡Salió el toro!

“Un toro en toda la expresión de la palabra”; “¡un corridón de toros!”; “serio, serio”; “un toro-toro”. Expresiones de este tipo brotan cuando se da una tarde con un encierro destacado. El inconsciente los traiciona y hace gritar de felicidad a los publicronistas, que cada semana les toca decir que al ruedo de La México saltan toros. Cuando ello ocurra bien puede preguntarles si lo que se vio tardes anteriores no eran también corridones serios-serios, con toros-toros; ¿por qué tal algarabía?, ¿qué no es lo que vemos todas las tardes?, ¿por qué no se expresan así corrida a corrida?

 

-Obviedades

También se saben vestir de justicieros. Cuando algún torero marginado por el sistema taurino, al que por supuesto ellos tampoco nunca tomaron en cuenta –sin importar los años en la brega, su distinción de las figuran en cuanto a las ganaderías lidiadas y formas de hacer el toreo–, por fin logra un triunfo importante en la plaza mayor, los comentaristas se suben al carro y ensalzan al antes ignorado o aún vilipendiado. “Toreros como él son los que hacen falta”, exclaman; “merece estar en las plazas y ferias importantes”, sentencian los justos. Sin embargo, si los empresarios los vuelven a tapar, ellos olvidan igual de fácil.

 

-Un torero grande desata polémica

Las figuras siempre pueden contar con sus escuderos, quienes achacarán los enojos del tendido a la propia “aureola” de los grandes. “Una figura del toreo despierta pasiones”, dicen. “Siempre hay partidarios y reventadores”, rematan, soslayando que los reclamos fueran derivados por el ganado lidiado y no por su tauromaquia necesariamente. La fórmula bronca=importancia=figura también es aplicada. Entonces, los petardos acaban convertidos en expresión de grandeza.

 

-Solo quienes están en los medios `tradicionales´ son dignos de palabra

Aborrecen la redes sociales, los blogs, las páginas que no son auspiciadas por ganaderos, empresarios y demás miembros del círculo taurino conocido. Como fenómeno social, la multiplicación de voces turba a quienes creen en el pontificado de los “líderes de opinión”, tan acostumbrados a hablar sin recibir respuesta. Eso se acabó y aún no lo digieren.

El grado de dificultad para tapar los fraudes en las plazas se vuelve insalvable ante la circulación de fotos y videos incontestables. El público, la afición y la minoría crítica ahora se puede dirigir directamente a los publicronistas; los exhiben y estos solo han atinado a dos cosas: callar flagrantemente o responder que las redes dan voz a una turba ignorante, y, por tanto, que uno solo debe fiarse de los conocedores consagrados en los medios “tradicionales”.

La segunda argucia es una trampa. Y para no caer en ella, pregúntese si en verdad están presentes por su “calidad”, “respetabilidad”, “profesionalismo”, “experiencia” y demás virtudes que se autoconceden; revise el trabajo de cada uno hasta concluir si en verdad su vigencia se debe al conocimiento taurino  o a su aportación periodística, a su compromiso con el derecho a la información, o si persisten en el medio por saber qué callar y qué disfrazar, cuándo inclinarse… cuándo utilizar herramientas de engaño como las acá expuestas.

Radio Unida... Foto: Edmundo Toca

Medios unidos, ¿por quién? Foto: Toca.

 

mauromero@comunidad.unam.mx

Twitter: @MauRomero

Texto publicado en Taurología el 1 de diciembre de 2018: https://www.taurologia.com/articulo.asp?idarticulo=5546

 

Mauricio Romero, @MauRomero

Barralva no es diferente a las demás en cuanto a fraude se trata. Así lo demuestran las primeras revisiones oficiales hechas por el veterinario amigo de la empresa de La México Javier García de la Peña.

BarralvaLa Temporada 2013-2014 representó el regreso del médico especialista en anabólicos dedicados al ganado. Y la ganadería de los Álvarez Bilbao, ahora socios de Alemán-Herrerías, fue la primera que examinó el veterinario formalmente asignado por la Delegación Benito Juárez, cuya área taurina está a cargo de Orlando Martínez.

Aunque García de la Peña no anotó ─ni anotará─ ningún astado por debajo de los cuatro años, sí dejó asentado en sus registros que las edades no concordaron con lo que se le anunció en aquella corrida inaugural del 28 de octubre de 2013.

La edad de sólo uno de los ocho toros lidiados esa tarde coincidió en los papeles de García de la Peña y en la tabla que los monosabios muestran a la afición en la plaza. El resto no: resultó que las edades de los demás estaban infladas, registró el perito que ─insisto─ fue impuesto para cubrir el fraude que cada domingo se da en la Plaza México.

Así, Rompemuros, número 36, el abreplaza, fue anunciado en público con cinco años y dos meses, y en la revisión posterior la edad quedó en cinco años cerrados; Patillas, herrado con el 6, pasó de los cuatro con un mes a los cuatro cerrados también.

Don Pato, número 9, de los 5.9 bajó después a 5.6; Santamarío, con el 40, pasó de los 5.2 a los 5; Tipete, marcado con el 5, de los 4.1 al mínimo: 4 años cerrados; Laurito, 26, tuvo la mayor disparidad: de los supuestos 5.9 bajó a los 5, y Pocospelos, el 25, pasó de los 5.4 años a 5.

Eso apuntó Javier García de la Peña, y eso que es el veterinario afín a la empresa. Los toreros fueron José Mauricio, Alejandro Talavante y Arturo Saldívar.

Con los años, a pesar de todo, Barralva ha logrado crearse una reputación de “ganadería confiable”. Ello se debe al trabajo de publicidad hecho. Mercadotecnia alimentada por cronistas y periodistas.

No es casual la airada forma en la que los Álvarez Bilbao son defendidos por los especialistas (los que sí apoyan, los que sí saben) de radio, televisión, prensa y portales. Y es que Barralva hoy mismo puede considerarse como parte de la casa, pues hoy los ganaderos son socios del patrón Miguel Aléman y su compinche Rafael Herrerías a través de Álvarez junior, apodado Palillo. Entonces la zalamería se extiende.

Por eso se acusa de “mala leche” a quien osa tocar a la ganadería queretana. Los escuderos de los patrones incluso llegan a decir que quien duda de las edades de los bureles de la divisa azul, gualda y rosa “no tiene pruebas”, como si ellos sí las tuvieran para sustentar su publicidad.

Barralva no es diferente del resto de las ganaderías que defraudan a los asistentes de La México. Es una más, aunque los personeros de sus socios quieran pintar lo contrario.

Radio Unida... Foto: Edmundo Toca

Mauricio Romero, @MauRomero

Fernando de la Mora afirmó que sus “toros” tenían tantos años, pero hasta en las revisiones hechas por Javier García de la Peña, exempleado de la empresa de La México hoy designado veterinario perito por la Delegación Benito Juárez, las edades declaradas por el ganadero no concordaron.fdelamora1

Tal fue el caso de los astados enviados por Fernando de la Mora durante la temporada 2013-2014.

Javier García de la Peña había sustituido a Benjamín Calva, quien fue corrido de la plaza por los panistas Daniel Chimal y Orlando Martínez para complacer a la empresa de Miguel Alemán y Rafael Herrerías.

De la Peña es hombre de La México, no de la afición, cuyo derecho a no ser estafado debería proteger.

El caso dado durante el 68 aniversario es de resaltar. Más allá del petardo provocado por el juego descastado de los astados de Fernando de la Mora, la diferencia entre lo declarado por el ganadero y lo encontrado por el veterinario afín fue notable:

El 5 de febrero de 2014 saltaron al ruedo de La México 8 “toros”, los cuales, según el ganadero, tenían edades que oscilaban entre los 4 años con 1 mes y los 5 años con 1 mes. (Están los registros, también las fotos de los carteles que se mostraron al público.) Sin embargo, el diagnóstico hecho por el veterinario, “producto de la observación directa, tanto de las mandíbulas como de las encornaduras”, encontró otra cosa: que todos, todos menos uno al que no le determinaron la edad sin dar motivos, tenían exactamente los 4 años 0 meses al momento de ser lidiados por Pablo Hermoso de Mendoza, Joselito Adame y Octavio García, El Payo.

García de la Peña quiso hacer el menor daño posible y se limitó a firmar que los animales tenían la edad mínima: “4.0 años”, escribió el doctor en el  acta de la cual se posee copia en virtud de la entonces Ley Federal  de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, información que literalmente se le tuvo que arrancar a la Coordinación Taurina encabezada por Orando Martínez por medio de un recurso de revisión (1663/2014).

En el tercer festejo de esa misma temporada las diferencias también se dieron: mientras que el criador aseguró que el 222 (Piropo) tenía 4 años con 7 meses, el veterinario determinó que en realidad tenía 1 mes menos; lo mismo ocurrió con el 210 (Trianero). Está de más apuntar que para el perito oficial todas las astas están “íntegras” (je).

Los datos ahí están. Pero sin importar lo que ocurra en cada temporada, el nombre de Fernando de la Mora está presente en la Plaza México, acartelado con las llamadas figuras del toreo; lo cual, por supuesto, no es casualidad.

Contraquerencia

Publicado: 11 febrero, 2015 en Uncategorized
  1. Pensé que ya estaba acostumbrado al fraude. Pero el #5F, al salir el sexto, el del “triunfo” de Arturo Saldívar, me paré y me fui. Nunca lo había hecho.
  2. Los de La Joya no estuvieron anovillados, sino abecerrados. Y sabían que nadie chistaría por las pintas. Hasta aplausos hubo. #5F
  3. Lo vi en la plaza, y ni la noche lo disimuló. ¿Qué diferencia hay entre lo que lidió el Fandi en Venezuela y el segundo de Saldívar el #5F?
  4. Castella prepara cada tanda con maestría; busca el terreno justo. Más que el valor, cosa inherente, los toreros deberían aprender eso de él.
  5. “¡Regala 1 y que lo pague el ganadero!”, gritaron en sol. Castella asintió evidentemente. Los Álvarez Bilbao se quedaron tapados en su techito.
  6. En la plaza de los bebés descastados, el que va de lejos y repite es rey. Aunque no dé nada en varas, sosee y se raje. #Gibraltar
  7. ¿Por qué Sergio Flores exigió el indulto?, ¿por miedo o por compasión? Da igual: la mentalidad de los toreros también ha involucionado.
  8. Se acabó la temporada, ¿y qué explicación hay para el desdén a Juan Luis Silis? ¿Quién de los “profesionales” remachó en la promesa incumplida?
  9. Al ser responsables empresa y figura, me parece injusto y fácil ensañarse con los tres de la última. Ellos no son los que imponen.
  10. Tras el “se rajaron”, inmediatamente los fieles publiperiodistas esparcieron la versión de La México sin contrastar. Nada nuevo.
  11. Aquí Gustavo Mares nos da una clase de cómo lambisconear –desde la cabeza- a la empresa de La México: http://torosyfaenas.com.mx/exclusiva-pablo-no-actuara-en-la-mexico-pese-a-que-cumplen-sus-peticiones/
  12. Se dice que lo de Pablo Hermoso de Mendoza fue por Los Encinos. Verdad o no, el encono se agravó desde el nocaut de Adolfo Martínez a Herrerías: https://porfandangos.wordpress.com/2013/10/23/de-negro-y-azabache-nocaut-y-silencio-amigo/
  13. Enchamarrado. Las muñecas siempre girando, calentando como si ya fuera a torear. “Baja más las manos”, repetía. Así recuerdo a J Bolaños.

MR

@MauRomero

Contraquerencia

Publicado: 27 enero, 2015 en Uncategorized
  1. Lo dijo Esplá: la edad ideal para que un toro embista en favor del torero es entre los 2 y 3. Eso se cumplió con Andasolo de Fernando de la Mora y Silveti.
  2. Si Silveti tuviera vergüenza no sólo no habría recibido la oreja, ¡ni siquiera hubiera salido a saludar con Morante tras el paseíllo!
  3. ¿Por qué la gente aplaude cuando se evita la voltereta saliendo por pies más que toreando? El circo es cada vez mayor, más triste.
  4. Regañar al juez para que dé una oreja no es propio de quien se dice figura. Zotoluco debería leer cómo se comportaban Calesero o Curro Romero.
  5. Silveti logró lo peor para un torero: hacer que se añore a otro mientras él pegaba y pegaba pases. “Y si Fermín…”, “y si Juan Pablo…”.
  6. ¿Cuántas faenas ha cerrado Silveti con cambiados hacia adentro? La suerte dejó de ser un recurso para trocarse en un chasco prefabricado.
  7. Escuchar el “¡to-re-ro!” tras los cambiados de siempre hace sentir a uno en una especie de dimensión desconocida. #LaMéxicoSeDerruye
  8. El Bardo de la Taurina promueve la precandidatura de Orlando Martínez, siervo de Alemán y corresponsable de la pudrición de La México. ¿Por qué?
  9. Orlando Martínez sólo ha cuidado a la empresa en perjuicio de la Fiesta.Pero al “hipercrítico” Bardo eso no le importa: dice que si llega “es ganancia”
  10. En la Santa María de Querétaro 8 de cada 10 son novillos, dice el veterinario encargado. A ver si no reaccionan como con Benjamín Calva: http://amqueretaro.com/2015/01/tradicion-taurina/.html

Mauricio Romero, @MauRomero

Contraquerencia

Publicado: 15 enero, 2015 en Uncategorized

1. Si alguien esperaba ─ingenuamente─ una gesta en la vuelta de Ponce, la respuesta del valenciano es un insulto pleno: ¡Téofilo Gómez!

2. Ponce bien pudo escoger a Hamdam para su vuelta. Total, está probado que le importó un carajo cómo se fue la última vez.

3. No importa el ganado, Ponce siempre contará con los publiperiodistas que no dudarán sobre la edad y sólo hablarán de su arte y magisterio.

4. Cómo se han ensañado con los jueces los que juegan a ser críticos. Pero nada dicen sobre el sometimiento de la empresa sobre ellos.

5. ¿En qué espacio o programa “profesional” reprodujeron los comunicados de los ingenieros y del Centro México-España? Ahí quién es quién.

6. Con cinismo o humor negro, o ambos, respondió la Benito Juárez a la carta de la Porra de Ingenieros: quesque los “atenderá” Chimal. ¡Já!

7. En el tendido también son notables los paleros organizados ─cómplices─ de Alemán. ¿Qué hacen contra el fraude las porras de Sol, Juventudes…?

8. El domingo confirmará JP Llaguno, y hace ‪#‎Hace100Años‬:Llaguno

9. No olvidar el cataclismo, la última vez que La México vio a Ponce: https://porfandangos.wordpress.com/…/cataclismo-inauguraci…/

Mauricio Romero, @MauRomero